Ricardo López Murphy habló sobre la suspensión de las exportaciones a la carne por 30 días, impuesta por el Gobierno nacional y en una clara defensa al sector, afirmó: “Hace un daño inmenso, porque si hay un sector que genera valor agregado y una maza de impuesto descomunal es la cadena de valores de la carne” y detalló: “Es una cadena formidable en términos de empleo en el interior y además, genera productos sumamente competitivos”.

En diálogo con Radio Rivadavia, el exministro de Economía subrayó: “Es un sector que hace que el país tenga todas las posibilidades de destacarse” y a modo comparativo, señaló: “Es como si Japón prohibiera la exportación de autos”.

En consecuencia, sostuvo: “Es un disparate” y advirtió: “Un disparate que, según creo yo, no lo han calculado bien”, ya que según precisó: “Es un sector que por cada valor agregado, genera tres veces más impuestos”.

“Es algo que ningún otro sector de la economía es capaz de hacer”, resaltó y agregó: “Es matar al que sostiene a los demás, un suicidio para la Argentina “.

“Castigar a este sector que, primero, tiene un potencial formidable”, destacó y alertó: “Se está tratando de abortar el éxito, que es una cosa inconcebible“. Ante este panorama, el entrevistado planteó otro escenario posible, al que calificó como “mucho más sencillo”.

“Si había que hacer algo, era mucho más sencillo y con metas razonables, subsidiar la producción de pollo y eliminar la comercialización de la media res, que va a venir con el tiempo”, detalló y sumó: “Ambas cosas hubieran ayudado a que tuvieramos una comercialización más ordenada y yo creo más sana”.

Luego volvió a criticar la medida actual y afirmó: “Destruir por completo a un mercado es un dispararte”

Por lo tanto, manifestó: “Es difícil entenderlo hasta de la propia racionalidad del Gobierno”. Por último, puso el foco nuevamente en la posibilidad de otras medidas y aseguró: “Hay métodos muy superiores a este que permitan una mayor producción”. “Nótese lo que nos costó recuperar el stock de las medidas del 2005/2006”, recordó y lejos de quedarse callado, apuntó contra la gestión de Alberto Fernández y aseveró: “El Gobierno está matando la gallina de los huevos de oro”.

Consecuencias

El primer dato que salta a la vista es que las carnicerías están recibiendo los pedidos con incrementos de hasta 7%, lo que rápidamente se trasladará al precio final que pagan los consumidores, a menos que los comerciantes decidan absorber ese aumento.

En concreto, el kilo de media res -que hasta la semana pasada costaba $400 promedio en la ciudad de Buenos Aires- pasó a un rango de $425 a $430 en las últimas horas. Esa diferencia -de entre $25 a $30- debería trasladarse en lo inmediato a los precios de los distintos cortes de carne.

Este movimiento no hace más que reflejar lo sucedido en el Mercado de Liniers en las jornada posterior al anuncio oficial: allí hubo un incremento del 30% en el precio del kilo vivo. Aunque en Liniers se comercializa apenas el 15% del total del negocio de la carne, ese mercado funciona como una referencia para el resto de las operaciones de compra-venta de carne.

Eso significa que algunos cortes -los más premium- ya costarán por encima de los $1.000 por kilo.

Precios por las nubes

Así sucede con el lomo, que ya es común encontrarlo en las pizarras entre $1.100 y $1.200. Lo mismo que otros cortes, como la colita de cuadril o el peceto, que superan los $1.000 en promedio en las carnicerías de barrio.

Sucede con el vacío, que ya se encuentra en torno a los $850/$900.

Otros cortes “populares”, como el asado, pasaron en las últimas horas a un promedio de $750, mientras que la bola de lomo para milanesa cuesta alrededor de $800/$850 por kilo, en promedio. Siempre teniendo en cuenta a carnicerías de barrio en la ciudad de Buenos Aires.

El precio de la carne se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los consumidores. Y para el Gobierno, que no logra atemperar los constantes incrementos; ni siquiera con las últimas medidas oficiales, que prometían al menos enfriar el escenario.

 algunos cortes -los más premium- ya costarán por encima de los $1.000 por kilo

Algunos cortes -los más premium- ya costarán por encima de los $1.000 por kilo

Para aplacar la dinámica de la inflación en los alimentos, el Gobierno rubricó distintos acuerdos. Con los frigoríficos para el abastecimiento de 6.000 toneladas de carne en los supermercados.

Sin embargo, esa medida no sirvió. El precio de la carne subió entre 75% y 96% en el último año -de acuerdo al relevamiento del Indec- y el Gobierno acaba de decidir la suspensión de las exportaciones. Algo que parece no tendrá el impacto buscado.

La otra cuestión tiene que ver con los faltantes en las góndolas. Ya no de carnes sino de los productos industrializados: los del rubro “almacén”. Algunas empresas vienen cuotificando la entrega de productos, lo que se hace evidente en la escasez de variedad de artículos. Tanto en los grandes supermercados como en los comercios de barrio.

Fuente:Iprofesional

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