En Nueva Zelanda están conmemorando durante estos días el 140 aniversario desde que a finales de mayo de 1882 arribara a Londres el Dunedin, un barco de bandera neozelandesa en el que se transportaron más de 5.000 canales de cordero congeladas procedentes de Totara Estate en las islas oceánicas.

En palabras Andrew Morrison, uno de los representantes del sector ganadero y cárnico en la zona de Southland, con aquel envío se allanó el camino para iniciar las ventas y levantar un sector industrial que deja mucha facturación a Nueva Zelanda.

La actual directora de la Asociación de la Industria de la Carne, Sirma Karapeeva, dijo que el sector había recorrido un largo camino desde ese primer envío: «exportamos alrededor de dos millones de canales de ovino al año, hoy en día las canales completas solo representan alrededor del cuatro por ciento de las exportaciones totales; la mayoría del producto que exportamos es el valor agregado con o sin hueso que se refrigera o congelado. En 2021, Nueva Zelanda exportó poco más de 400.000 toneladas de carne de ovino con un valor de exportación de 3.860 millones de dólares. Exportamos a más de 110 países de todo el mundo y somos bien conocidos y respetados como productores de carne de ovino», dijo Karapeeva.

En su opinión, Nueva Zelanda no va a crecer mucho más en cuanto a la cantidad de carne de ovino exportada, pero seguirá creciendo en valor ante la gran demanda existente.

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