El valor de la ganadería sustentable, tanto desde el punto de vista de la nutrición humana como de su significación económica y social para las zonas rurales, fue el tema del Seminario “Importancia de la proteína animal”, que contó con la participación de especialistas de distintos ámbitos.

La jornada de discusión fue organizada por la Mesa Redonda sobre Carne Vacuna Sustentable, organización internacional que reúne a actores de la producción, la cadena comercial y de la sociedad civil de distintos países y regiones, comprometidos con la producción de carne vacuna ambientalmente saludable, socialmente responsable y económicamente viable.

Fue una oportunidad para definir algunos mensajes sobre el rol de la cría de animales en la seguridad alimentaria global, de cara a la Cumbre de Sistemas Alimentarios 2021, convocada por el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. Las exposiciones se refirieron a la interacción y la complementación entre las actividades pecuaria y agrícola y la contribución esencial que la salud de los pastizales hace a la producción alimentaria.

“El debate sobre la sustentabilidad de la ganadería está creciendo en la agenda global. Hay gente que dice que necesitamos menos animales o podemos reemplazar la carne con alimentos a base de plantas, pero eso no es cierto. La alimentación es parte de un sistema y, por supuesto, es más fácil hablar de reemplazar una cosa con otra en lugar de trabajar para mejorar el sistema de manera integral, de manera que vegetales y animales estén juntos y se complementen para garantizar la seguridad alimentaria”, dijo Ruaraidh Petre, director ejecutivo de la Mesa Redonda sobre Carne Vacuna Sustentable.

Por su lado, Cherie Copithorne-Barnes, integrante del Comité Ejecutivo de la Mesa Redonda y representante de la Asociación de Ganaderos de Canadá, explicó: “Queremos colaborar para fijar criterios globales para la producción de carne sustentable. Como productora, conozco muy bien la importancia de la proteína animal, porque mi familia ha estado por 134 años en esto”.

“Hace 150 años –agregó- las zonas rurales de América del Norte estaban cubiertas por bisontes y venados, que manejaban nuestros pastizales naturalmente. Pero luego esos animales silvestres desaparecieron y hoy es el ganado el que mantiene nuestro suelo sano. Quienes trabajamos en los sistemas de producción de carne tenemos que unirnos para difundir información que pueda ser conocida y entendida por la gente acerca de cómo producimos y sus beneficios. La disminución global de gases de efecto invernadero no será significativa si dejamos de comer carne”.

Diana Rodgers, nutricionista, directora y productora cinematográfica e integrante de la Alianza Global para la Alimentación con Fuente Animal, se refirió a los cuestionamientos que se escuchan desde el punto de vista de un supuesto impacto negativo de la carne en la salud humana: “Ningún estudio serio ha mostrado una relación entre la carne de vaca y las enfermedades. Tampoco hay estudios que demuestren que los niños crezcan o se desarrollen mejor, sino de lo contrario. Los países que más carne comen son los de mayor nivel bienestar”.

Rodgers detalló que la deficiencia de nutrientes más común en el mundo es la de hierro y vitamina B12 y la carne es la mejor fuente de ambos. Entre otros beneficios, agregó que produce saciedad, es baja en calorías, es el alimento con más nutrientes para los seres humanos y es beneficiosa en el combate a la obesidad.

“En muchas partes del mundo -sostuvo- las personas tienen poco o ningún acceso a suplementos o a la variedad de vegetales requeridas para suplir la nutrición que da la carne, por lo que eliminarla va a causar más daños que beneficios”, dijo.

Desde el punto de vista ambiental, Rodgers señaló que la ciencia ha determinado que si en los Estados Unidos se eliminaran todos los productos animales, las emisiones de gases de efecto invernadero, que producen el cambio climático, sólo se verían reducidas en un 2,6%, mientras que las personas consumirían más calorías, mayor cantidad de hidratos de carbonos y padecerían deficiencias nutricionales.

“La carne contiene nutrientes que no están disponibles en vegetales y es esencial para el éxito de aquellos que viven en países en desarrollo, que tienen menor acceso a una amplia variedad de comidas basadas en vegetales y suplementos”, resumió.

Gran parte de la producción ganadera de algunos países está basada en pasturas. En muchos casos, dichas tierras no son adecuadas para otros productos. En este sentido, la ganadería es decisiva para la supervivencia de las comunidades rurales, expresó Shirley Tarawali, directora general asistente del Instituto Internacional de Investigación sobre Ganadería (ILRI), con sede en Nairobi, Kenia.

“En todo el mundo, el ganado está muy relacionado con la nutrición. Los animales saludables, bien cuidados y productivos contribuyen a medios de vida sostenibles, saludables e inclusivos. Sirven para salir de la pobreza y son esenciales para una nutrición balanceada. Las vitaminas y nutrientes de la leche,  la carne y los huevos son esenciales para el desarrollo físico y cognitivo de los niños”, afirmó Tarawali.

A su turno, el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, puso el foco sobre América y el Caribe, región que es responsable del 40% del comercio mundial de carne vacuna, fundamentalmente gracias a la gran producción de los países del bloque aduanero sudamericano Mercosur.

“La ganadería en nuestro continente tiene una enorme importancia social, ya que es una gran generadora de empleos y es decisiva bajo la perspectiva de los pequeños productores, que generan más del 60% de la producción de carne. En Centroamérica el 90% de las explotaciones ganaderas son pequeñas fincas que tienen entre 4 y 20 animales”, explicó Otero.

Junto a los países de las Américas, el Instituto ha elaborado mensajes convergentes que el continente presentará al resto del mundo en la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios 2021, que ponen en primer plano a la agricultura y a los agricultores, garantes de la seguridad alimentaria y nutricional planetaria.

El IICA ha elaborado además documentos sobre el tema de ganadería sostenible, a partir de la perspectiva de sus miembros, en los que busca valorar los aspectos positivos y sustentables de los sistemas productivos de la región y sus potencialidades, como también su importancia como productora y exportadora de proteína animal.

“La ganadería de carne y la de lácteos son actividades de enorme importancia económica, que producen casi el 50% del PIB agrícola y que ha crecido más del 30% en los últimos 10 años”, dijo Otero, quien consideró también que “es imposible sustituir el aporte de la carne a la nutrición y el desarrollo humano, ya que se necesita medio kilo de frijoles negros para igualar la proteína de 100 gramos de carne”.

También hizo hincapié en que la ganadería de la región se desarrolla en sistemas de pastoreo, a veces ubicados en zonas marginales donde no hay competencia con cultivos: “Cuando la ganadería está bien manejada no genera deforestación ni pone en riesgo los biomas de los países. Si bien los animales emiten metano, los pastizales capturan 12 veces más carbono que los gases que se emiten. Hemos realizado importantes avances y, para seguir incrementando nuestra competitividad, tenemos que ser sostenibles y demostrarlo. Hay una tarea ineludible en la que es necesario unir investigación y comunicación. En la Cumbre tenemos la responsabilidad de defender a los productores y demostrar que somos sostenibles”.

iica

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