La compañía Petróleos Mexicanos (Pemex) enfrenta un alto riesgo de inversión a largo plazo en la compra total de la refinería Deer Park a Shell en Estados Unidos (EEUU) por 596 millones de dólares, según analistas y datos de la propia empresa mexicana.

Para empezar, la petrolera mexicana enfrenta pérdidas significativas por la refinería de Deer Park en lo últimos dos años. Los números rojos ascienden a 4,056 millones de pesos durante 2020 y 1,438 mdp en 2019, de acuerdo con su reporte anual enviado a la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés).

Por otra parte, hay un factor económico de riesgo ante la eficiencia de las refinerías en la costa del Golfo estadounidense.

“Son grandes exportadoras de productos refinados”, advirtió el director de consultoría y mercados de midstream y downstream energy para la firma IHS Markit, Felipe Pérez en entrevista.

Otro riesgo para esta inversión es la política verde del gobierno estadounidense de Joe Biden, que busca despetrolizar su economía —tras la revolución del fracking— complicará la operación de este tipo de negocios.

“La compra enfrenta altísimo riesgo ante la clean energy revolution (revolución de energía limpia) de Biden: despetrolizar su economía para reducir emisiones contaminantes y frenar el calentamiento global”, declaró el CEO de la consultora Talanza Energy, Marco Cota en entrevista.

El presidente demócrata estableció unapolíticapara abatir el calentamiento global y lograr que la economía produzca cero emisiones netas en 2050, al tiempo que promueve el uso masivo de vehículos eléctricos durante su administración. Incluso el gobierno de California, uno de mercados de consumo de combustible más grandes del mundo, prohibirá la venta de vehículos que utilicen combustibles fósiles en 2035.

El analista recordó que la desinversión de Shell en refinación no sorprende porque la empresa se alineó con el Acuerdo De París para evitar que la temperatura del planeta aumente en 1.5 grados Celsius, y ha vendido otras refinerías, a pesar de que una de las críticas al sector petrolero es que grandes empresas como Shell venderán infraestructura contaminante a empresas pequeñas que no tienen compromisos ambientales.

Durante 1993, Pemex se asoció con Shell y compró 49.9% de Deer Park para pocesar crudo maya (pesado), mientras la empresa privada se encargaría de la operación de la refinería.

Con sede en Houston, Texas, la megaobra tiene una capacidad de procesamiento de crudo ligero y pesado de 340,000 barriles por día sin generar combustóleo. Produce alrededor de 110,000 barriles diarios de gasolina, 90,000 de diésel y 25,000 de turbosina, con un desempeño superior al 80%, mientras que las refinerías mexicanas operan por abajo del 40% en los últimos desde hace cuatro años.

“Esta adquisición será financiada en su totalidad por el Gobierno Federal y se tiene programado que la operación de compra-venta se cierre en el último trimestre del año, sujeta a la aprobación de las instancias regulatorias del Gobierno de Estados Unidos”, agregó Pemex en un comunicado.

Forbes

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