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Papa criolla colombia, una de las más tolerantes a la sequía

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Sin embargo se comprobó que a pesar de su rápida recuperación el rendimiento de la papa criolla Colombia se podría ver comprometido en condiciones de estrés severo, según Wilmar Ariza, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), quien analizó las tres variedades en diferentes condiciones.

En el país se producen anualmente 380 millones de toneladas de papa criolla en un área de 19 millones de hectáreas, lo que indica que es uno de los cultivos más representativos de Colombia, primer productor del tubérculo en el mundo.

El magíster explica que una condición de déficit hídrico representa dos escenarios: el primero, de alta humedad, y el segundo, de cero humedad o cero disponibilidad de agua para la planta.

Recuerda además que de 1971 a 2000 la precipitación en un 61 % del área del país disminuyó en un rango de 1 a 2 mm por año, lo cual representa una reducción significativa. Sin embargo a 2011 se registró una reducción de entre 3 y 4 mm, y se prevé que el panorama será más grave cada año.

Entre tanto, la temperatura ha aumentado entre 3 y 4 °C en el 98 % del territorio nacional, lo que significa que la condición de cambio climático avanza de manera acelerada.

El magíster explica que a raíz del calentamiento global existe un déficit hídrico, condiciones de alta radiación y de salinidad que en conjunto generan una situación de estrés en las plantas, las cuales acuden a diferentes mecanismos para responder a esta condición.

“Dichas condiciones de estrés hídrico disminuyeron el rendimiento de los cultivos –en el caso de la papa– entre un 27 y un 70 %. Se espera que el rendimiento del cultivo disminuya en alrededor de un 30 % en el mundo”, comenta.

La investigación se realizó en los invernaderos de la Facultad de Ciencias Agrarias de la U.N., donde se determinaron las diferentes respuestas de estas plantas en condiciones extremas.

El investigador explica que se montaron dos ensayos: el primero con la variedad comercial criolla Colombia, la cual fue sometida en su etapa de inicio de tuberización, es decir cuando empieza a formarse el tubérculo en la parte subterránea. “Estos tubérculos fueron puestos en materas y a los 25 días se suspendió el riego para evaluarlo durante diferentes periodos”.

Las plantas se sometieron a disminución de humedad de hasta un 84 % para ambientar el cultivo en un contexto de cambio climático extremo.

Una condición de déficit hídrico implica que la planta recupera su contenido de agua hasta los 12 y 15 días; de ahí en adelante se recupera parcialmente. “Esto significa que aunque están en un ambiente de estrés severo, tienen la capacidad de recuperarse cuando se les agrega agua”, agrega el investigador.

En cuanto al estrés leve –cinco días de suspensión de agua– no hay disminución del rendimiento con respecto a su control; en una condición de ocho días de mayor déficit hídrico, se observó que el rendimiento tampoco disminuye. No obstante, a partir de los 11 y hasta los 32 días el rendimiento se redujo significativamente hasta en un 85 %.

El experimento también se realizó con las tres variedades. Se puso un tubérculo en bolsas y se utilizó un sistema de riego por goteo para tener el control en las diferentes condiciones.

Aunque tienen la capacidad de recuperarse por igual, porque la Ocarina y la Dorada son hijas de la variedad criolla Colombia –todas creadas en la U.N.– su rendimiento sí se vio comprometido en una condición de estrés severo.

Según el investigador, el estudio, que contó con el apoyo de la Gobernación de Cundinamarca, “contribuye a mejorar la distribución de este cultivo en diferentes áreas del país, según las condiciones climáticas”.

agenciadenoticias.edul.edu.com