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Monsanto hace precisiones al texto ‘No hay vida sin abejas’

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a empresa Monsanto envió un comunicado a la redacción de Excélsior digital tras leer el analisis que sobre la importancia de las abejas escribió nuestro colaborador Alonso Monroy, con algunas precisiones al respecto.

El día de ayer, 10 de julio de 2018, leímos con atención el texto intitulado “No hay vida sin abejas”, publicado por el periodista Alonso Monroy en el blog Camino Ligero, que forma parte de la oferta editorial digital de su prestigiado medio de comunicación.

Si bien el texto no menciona a nuestra empresa, y coincidimos con el autor acerca de la importancia de las abejas para el proceso de polinización de la naturaleza, así como para la producción global de alimentos, consideramos necesario precisar algunos de los datos compartidos en el texto sobre la situación actual de la apicultura en el país, así como su relación con otros cultivos, como la soya genéticamente modificada.

1. A diferencia de lo que se argumenta en el texto sobre una supuesta baja en la producción nacional de miel, pasando, de acuerdo con el autor, de 80 mil a 27 mil toneladas en la última década; entre 2007 y 2016 la producción nacional de miel ha mantenido un promedio de 58 mil toneladas anuales, de acuerdo con el Atlas Agroalimentario 2017 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Incluso, de 2013 a 2015 la producción de miel paso de 57 mil a 62 mil toneladas, respectivamente.

2. Es cierto que a partir de 2016 se presentó un descenso de 7 mil toneladas en la producción nacional de miel, para establecerse en 55 mil toneladas. Sin embargo, esta reducción fue ocasionada por afectaciones climáticas registradas en Campeche y Yucatán, dos de las
principales entidades productoras de miel a nivel nacional. La producción nacional de miel está encabezada por 10 entidades: Yucatán, Campeche, Chiapas, Veracruz, Jalisco, Oaxaca, Quintana Roo, Puebla, Michoacán y Guerrero. De acuerdo con la fuente referida
anteriormente, Yucatán, Jalisco y Chiapas son las entidades que registran las proporciones más altas de valor relacionado con la producción nacional de miel, con 11.4%, 9.6% y 8.8%, respectivamente.

3. México tiene un robusto marco regulatorio para el uso de agroquímicos en la producción agrícola, y es absolutamente falso que la producción de soya genéticamente modificada sea un factor nocivo para la apicultura y la producción de miel. Esto porque los ciclos de
producción de miel y de soya no son concurrentes; es decir, cada uno tiene su periodo de siembra y cosecha en distintos meses del año. El ciclo más fuerte de producción de miel, en el cual se capta el 90% de la misma, va de enero a junio y el de soya de julio a octubre.

El periodo de floración máximo de la soya es en septiembre, el mes de mayores precipitaciones pluviales, en el cual las abejas productoras de miel disminuyen la búsqueda de néctar en las flores. Por tal razón, la polinización de la flor de soya por parte de las abejas y el traslado de polen a su colmena es prácticamente nula.

La coexistencia de ambos cultivos en la región sureste de México sin que se presente alguna afectación es completamente viable. De hecho, muchos apicultores de la región han sido también productores de soya genéticamente modificada. La presencia de polen  de soya genéticamente modificada en la miel de abeja es resultado de la colecta de recursos por parte de las obreras forrajeadoras en estos cultivos. Las flores de soya producen una baja cantidad de néctar, lo que reduce su atracción hacia las abejas, en comparación con la flora nativa.

La baja cantidad de néctar producido en las flores de soya resulta en un tiempo muy breve de visita de las abejas para la colecta de este recurso. Las flores de soya no contribuyen de manera significativa en la formación de las cargas corbiculares (pelotas de polen). Las abejas pueden visitar los cultivos de soya a distancias de aproximadamente 3 km de sus colonias, sin embargo, el porcentaje de granos de polen de soya en la miel disminuye cuando se incrementan las distancias.

De acuerdo con estudios de la Universidad Autónoma de Yucatán, el porcentaje de granos de polen de soya en las mieles producidas en la región fue mínimo (<0.9%), con variaciones dependiendo de la distancia del cultivo, de las extensiones de soya cultivadas y de la flora nativa presente. La Unión Europea establece que el polen es un componente específico de la miel, por lo que el polen genéticamente modificado solo debe constar en el etiquetado si supera el 0,9 por ciento del producto. Dado que el polen solo representa el 0,5 por ciento de la miel, esta nunca excedería el umbral para ser etiquetado. 

Mexico exporta miel a los tres principales importadores de endulzantes del mundo: Estados Unidos, Alemania y Japón. Alemania es el principal destino de las exportaciones mexicanas de miel con el 15.3% del total, lo que representa ingresos por $42,647,447 dólares. Como resultado de la caída productiva registrada en 2016 se redujo también el volumen de exportación de 165 millones de dólares en 2015 a 93.7 millones en 2016.

Actualmente, el principal reto del sector en el país es recuperar el volumen productivo de los últimos años.

Con el objetivo de que sus audiencias puedan formarse una opinión más informada sobre estos temas, siempre con base en información estadística confirmada y datos científicos, le pedimos atentamente su apoyo para compartir la información anteriormente descrita, en beneficio de los lectores de su importante medio de comunicación.

Agradezco de antemano, la atención que se sirva dar a la presente, y quedamos atentos de cualquier duda o comentario que pudieran surgir sobre éste u otros temas relacionados. 

fuente: Excelsior