“Estamos importando alrededor de 33 a 35 por ciento de nuestras necesidades; al 2024 llegaremos a reducir al 50 por ciento las importaciones”, aseguró el subsecretario de autosuficiencia alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Víctor Suárez, al referirse a la meta del gobierno federal de terminar con la dependencia de maíz transgénico que tiene México con Estados Unidos.

Hoy día, los mexicanos somos autosuficientes en la producción de maíz blanco, que usamos para las tortillas y otras delicias de la comida mexicana; pero no del amarillo, el cual se utiliza principalmente para alimentar a los animales. El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) reporta que en 2020, México importó 18 millones de toneladas de maíz, lo que representó una cifra récord en la historia del país; para 2021, la consultora estima que se comprarán 17 millones de toneladas a diferentes países, especialmente a Estados Unidos.

El informe del grupo explica que la causa del aumento de las importaciones se debió a que las sequías en gran parte del país han disminuido el área de siembra. México es la segunda nación con mayor importación de este grano. De acuerdo con el subsecretario de autosuficiencia alimentaria, en el país tenemos un rendimiento promedio de cuatro toneladas por hectárea y la meta para 2024 es llegar a seis para reducir la importación de maíz amarillo.

El eje de la nueva política agroalimentaria de López Obrador es ser autosuficientes en maíz, frijol, trigo, arroz, leche, carne de res, cerdo, pollo y huevos.

“Encontramos un país con una dependencia alimentaria de más del 45 por ciento de los alimentos que consume la población; 45 por ciento se importan de los Estados Unidos”, sostuvo Suárez. De igual forma, explicó que la estrategia para lograr la autosuficiencia alimentaria es apoyar a los pequeños y medianos productores, quienes han estado históricamente olvidados y aún así cosechan el 70 por ciento del producto agroalimentario nacional. “Solamente se dedicaron a apoyar a la gran agricultura mexicana.

El 70 por ciento de los subsidios de esta secretaría iba para no más del 10 por ciento de los grandes agricultores de riego; abandonando al 90 por ciento de los pequeños y medianos, además de que se concentraban los apoyos en los grandes agricultores.

Había mucho amiguismo, mucha corrupción”, aseguró el subsecretario. La producción de maíz grano en el país ha tenido un paso lento en lo que va del primer semestre del año; las cifras disponibles en el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera informan que se han producido 6 millones 939 mil toneladas, lo que representa una disminución de 5.2 por ciento con respecto a la producción del mismo periodo de 2020.

De acuerdo con las cifras oficiales, la cosecha registrada en el primer semestre del año apenas representa el 24 por ciento de avance en la meta puesta por el gobierno federal de producir 28 millones 823 mil toneladas para 2021. Con ese panorama, los agricultores mexicanos deberían producir en el segundo semestre del año 21 millones de toneladas para alcanzar las metas del gobierno federal para este año.

En los meses de noviembre y diciembre se da un fuerte incremento en la recolección de maíz, pues históricamente se recolecta entre el 45 y 50 por ciento de la producción anual; a pesar de ello, en el último bimestre del año pasado se produjeron 12.1 millones de toneladas de maíz, lo que significaría una cantidad insuficiente para los estándares esperados en 2021. La Sader planea alcanzar la autosuficiencia alimentaria en maíz apoyando la capacitación de pequeños y medianos productores en escuelas de campo, donde técnicos enseñan a los campesinos en técnicas agroecológicas para sanear el desgaste de las tierras y controlar las plagas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura fundó las Escuelas de Campo a finales de los años 80 como respuesta a la crisis de producción de alimentos en países asiáticos; en nuestro país la estrategia se desarrolla en 500 municipios de 27 entidades, como en San Felipe del Progreso, Estado de México, donde un pequeño grupo respondió al llamado de la técnico agroecológica de Sader, Violeta Enciso.

“El día de hoy, dentro del programa de Producción para el Bienestar en el componente de asistencia técnica vamos a hacer un conjunto con los productores del taller de activación de microorganismos de montaña”, les decía Violeta Enciso, mientras los productores la miraban atentos. La ingeniera Enciso ha invitado a toda la comunidad, pero pocos campesinos se han interesado en formar parte de la escuela de campo.

  “El mayor reto que hemos tenido ha sido el lograr llegar a las personas, en el sentido de que vean la importancia de los procesos agroecológicos. La gente en un primer momento no ve el beneficio porque a lo mejor en el inicio ellos esperan un beneficio momentáneo, quizás con la esperanza que se les dé o se les obsequie algo y en este momento, la idea central del programa es: vamos a organizarnos, vamos a trabajar, vamos a hacer equipo”.

Los productores que sí han respondido al llamado aprenden técnicas para utilizar menos agroquímicos y producir sus propias semillas, abonos y pesticidas. Uno de los campesinos más interesados en las técnicas agroecológicas que fomenta el gobierno federal en San Felipe del Progreso es Esteban Gil, quien desde niño comenzó a trabajar en el campo con sus padres. “Nosotros queremos progresar más, pero lamentablemente nos faltan aquí muchas cosas, necesitamos maquinarias porque a pala se tarda mucho”, dijo el pequeño productor.

Este 2021, Producción para el Bienestar contó con un presupuesto de 13 mil 500 millones de pesos para apoyar a 2.8 millones a pequeños y medianos productores. Los campesinos que tienen hasta cinco hectáreas, reciben mil 600 pesos por cada una; mientras que quienes siembran entre cinco y 20 hectáreas, obtienen mil por hectárea.

“Aunque este programa de Producción para el Bienestar está haciendo un esfuerzo de dirigirse a pequeños y medianos productores, los estragos son muy fuertes; fueron muchas décadas de que ellos estuvieron en total desventaja”, aseguró Yolanda Massieu, doctorada en economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con la especialidad de economía agrícola, quien considera que es pronto para que el programa muestre resultados.

“Han sido condiciones muy adversas, de manera que no hemos visto resultados; tan no hemos visto resultados, que ahorita subió la tortilla porque se va a tener que importar más maíz a un precio alto, ni modo”, explicó la especialista.

“En cuanto al maíz, yo diría que es un paciente que está todavía en terapia intensiva con algunos visos de recuperación, o sea con algunas señales de que se puede recuperar, estamos lejos, estamos lejos de recuperar la autosuficiencia alimentaria”, concluyó.

fuente: MIlenio

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