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Las razones que explican por qué el agro es el sector menos perjudicado tras la pandemia

En algo coinciden la mayoría de los sectores de la actividad económica uruguaya cuando son consultados respecto de los efectos que ha provocado la pandemia del coronavirus: el agro es el menos impactado.

¿Cuáles son las razones? ¿Cuándo y cómo sintieron la crisis? ¿Qué ocurrió con los precios y qué proyecciones manejan?

Sobre esto, El País consultó a diferentes actores del sector quienes coincidieron en que la pandemia casi no incidió a nivel productivo aunque sí en términos comerciales y en relación a los mercados externos. El hecho de que la mayoría de las actividades se realice al aire libre fue también destacado por los empresarios como algo positivo que colaboró en mantener los niveles de actividad.

Para Juan Martín Scasso, director de Agrosocio, la actividad “siguió con un 90% de normalidad” en su compañía desde que llegó la pandemia, aunque resaltó que “lo que sí se alteró” fueron los negocios relacionados al comercio exterior, la exportación y comercialización de productos agropecuarios.

En relación a los precios, Scasso manifestó que hubo un impacto en el orden del 10% al 15% en los valores de los productos, lo que “le quitó rentabilidad a ciertos negocios” pero dijo que “no fue significativo”. A su entender, si se compara al agro con otras actividades “la verdad es que es un sector privilegiado frente a la pandemia”, indicó el empresario.

Los meses marzo y abril fueron, según Scasso, los de mayor incertidumbre debido principalmente a la situación en China. No obstante, explicó que todos los contratos y compromisos comerciales se cumplieron.

En el caso del empresario Gerardo Zambrano de Zambrano & Cía., evaluó que la actividad productiva “siguió funcionando casi en su normalidad” y dijo que “dependió más del clima” que de los mercados.

“El sector agropecuario fue el menos impactado porque Uruguay produce alimentos y eso en el mundo, más allá de la pandemia, se siguió demandando. El agro no solo fue el menos perjudicado sino que va a ser el motor que desarrolle la economía del país y haga superar esta crisis, no tengo ninguna duda”, explicó.

China y el vínculo con Argentina y Brasil

Según explicó Álvaro Ferrés, si bien China es hoy por hoy el motor desde el punto de vista de la demanda de carne y la proteína animal, “no es tan importante para Uruguay” debido a que el país asiático “está consiguiendo carne más barata en Argentina y en Brasil” A su entender, los países vecinos tienen un precio de ganado más barato, que sumado a la devaluación de su moneda “hace que sean más competitivos a nivel mundial”.

Según Ferrés, “la mano de obra cara, la energía cara y los impuestos, hacen que nuestros costos de producción sean altos y nuestra competitividad baja”. En este sentido, indicó que “dentro del margen que se pueda, este gobierno tienen que intentar cambiar eso porque es un gran desafío para que el sector agropecuario pueda ser el gran dinamizador de la economía uruguaya”, indicó.

Para el analista y director de Tardáguila Agromercados, Rafael Tardáguila, el agro sí tuvo una afectación aunque menor en comparación con otros sectores. En su forma de verlo, el sector registró dos impactos, uno de corto plazo y otro de mediano y largo plazo que “está atado con la evolución de la economía”.

Según Tardáguila el impacto en el sector agropecuario uruguayo “se anticipó” y se sintió desde fines de enero y febrero debido a que los principales clientes de Uruguay ya estaban enfrentando la pandemia durante esos meses.

“Quizás ahora hay un panorama un poco más claro sí pero la incertidumbre sigue a la orden del día y va a demorar varios meses más en apaciguarse”, señaló el analista.

En relación al impacto anticipado, el cofundador y director ejecutivo de Agronegocios del Plata, Marcos Guigou había señalado en el ciclo virtual de charlas de El País y El Empresario “Viviendo en el futuro”, que el sector comenzó a sentir los efectos ya en diciembre del 2019, principalmente en los negocios cárnicos debido a la situación en China.

“En marzo recibimos el shock directo pero durante esos meses estábamos con intensa actividad por la cosecha de soja, maíz y siembras de cebada y trigo. Hubo muchísima planificación y todo el ecosistema agro estuvo muy compenetrado en hacer las cosas bien para que no se parara la actividad”, explicó Guigou y destacó que finalmente el sector “ha podido mantener una relativa normalidad”.

Por su parte, el director ejecutivo de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (Aupcin), Álvaro Ferrés, explicó que la situación del coronavirus en China comenzó a afectar la demanda, los precios y los negocios ya pactados de la carne durante enero, febrero y marzo. Y señaló que luego ese impacto se trasladó a Europa, destino de los cortes vacunos más valiosos para Uruguay.

El agro como dinamizador

De acuerdo con Juan Martín Scasso de Agrosocio, el sector agropecuario fue “el que no paró los motores en ningún momento. Las vacas siguieron produciendo terneros, los cultivos siguieron produciendo granos, las exportaciones se mantuvieron. Todo eso hace que el sector salga de la pandemia en plena actividad y va a ser, no me cabe la menor duda, el sector que traccione y dinamice al resto de la economía” uruguaya, la cual “lamentablemente se vio muy afectada”, explicó.

En una misma línea, Álvaro Ferrés indicó que el sector agropecuario “está llamado a ser un gran protagonista de la salida de la crisis de Uruguay”. El panorama “es alentador” para Scasso quien señaló que la pandemia “reposiciona a todos los países en el escenario mundial y para Uruguay es una buena oportunidad”.

“Hubo un descenso marcado en el precio del ganado gordo, que luego se trasladó al precio de la reposición (terneros y novillos) que nosotros compramos para ingresar a los corrales de engorde. La pandemia nos generó una baja en el precio y un enlentecimiento en la demanda”, dijo Ferrés.

No obstante, explicó que en el sector agrícola ganadero la crisis “fue donde menos golpeó” y manifestó que si bien el precio de algunos productos bajó, “la demanda existió” por lo que el rubro es “el que ha seguido trabajando con los motores siempre encendidos”.

El sector lácteo aumentó 5% su producción:

De acuerdo con la economista del Instituto Nacional de la Leche (Inale), Mercedes Baraibar, a nivel de la producción primaria de leche “no se identificaron consecuencias especificas derivadas de la pandemia”. Por el contrario, la remisión de leche aumentó un 5% en volumen en comparación con el año pasado.

“Es muy dificil determinar que por el COVID-19 haya disminuido o aumentado la produccion en un sector que tiene gran inercia. Si esta situación se sigue manteniendo el año que viene quizás sí se vea mayor impacto, pero no somos un sector que pueda quejarse”, indicó Baraibar.

La explicación del aumento en la producción responde, según la economista, a que el otoño fue seco, por lo que si bien implicó un mayor costo debido a que se requieren más suplementos para las vacas, estas a su vez generaron mayor cantidad de litros de leche por el alimento que recibe y porque está en mejores condiciones climáticas.

En relación a las exportaciones del primer semestre, la facturación estuvo un 2% por encima del mismo período del año pasado, principalmente en cuanto a leche en polvo entera que representa el 60% de los lácteos que el país vende al exterior.

Sí hubo un impacto en los precios internacionales por la pandemia pero “moderado” si se lo compara con la volatilidad que experimentaron otros commodities como el petróleo. Durante los primeros meses del año, el precio de la leche en polvo entera rondó los US$ 3.000 la tonelada.

“No podemos decir que son precios nunca vistos, los ha tenido el mercado en momentos donde no había crisis”, concluyó Baraibar.

El pais