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Las bacterias y los hongos pueden sustituir a los OMG para mejorar los cultivos

Un nuevo tratamiento para las semillas de algodón se basa en los beneficiosos microbios que viven dentro de las plantas para ayudar a que las cosechas prosperen en condiciones de sequía. Esta comunidad bacteriana sería comparable a las que viven en nuestro sistema digestivo.

El algodón tratado por microbios representa el primer producto de la start-up Indigo Agriculture, y ya se ha plantado en 50.000 hectáreas repartidas por cinco estados del sur de Estados Unidos. El CEO de Indigo Agriculture, David Perry, afirma que el tratamiento aumenta el rendimiento de los cultivos tanto como el riego. La empresa también acaba de anunciar una nueva ronda de financiación de 91 millones de euros que ha elevado su recaudación de capital riesgo a más de 140 millones de euros.

Muchos expertos mantienen que la productividad agrícola no está creciendo al mismo ritmo al que aumenta la demanda mundial de alimentos. La intensa competición por tierras y las presiones por reducir el uso de fertilizantes químicos y pesticidas han llevado a los tecnólogos a buscar nuevas maneras de aumentar la producción. Añadir microbios saludables a los cultivos podría representar una eficaz pero controvertida alternativa a la ingeniería genética.

Los tratamientos de semillas que contienen tales microbios forman parte de una clase emergente de tecnologías agrícolas conocidas como «biológicas». El microbioma, las comunidades de bacterias y hongos que habitan la tierra que rodea las raíces, la superficie de la planta y el interior de su tejido, contribuye a la salud y el crecimiento de una planta. La idea es que al aislar las bacterias y los hongos buenos y volver a añadírselos a la planta estimularía el crecimiento y mejoraría la salud de las cosechas.

Empresas agrícolas incluida Monsanto ya han lanzado varios productos microbiológicos. Pero la mayoría de los que están disponible en el mercado ahora se centran en organismos que viven en la tierra. El enfoque de Indigo Agriculture gira en torno a los endófitos, las bacterias y hongos que realmente viven dentro del tejido de las plantas. Los investigadores llevan varias décadas estudiado las interacciones entre estos microbios y sus plantas huéspedes, pero sólo ahora empiezan a entender cómo aplicar lo aprendido, según la profesora de ciencias de plantas, ecología y biología evolutiva de la Universidad de Arizona y una colaboradora académica de Indigo Agriculture, Betsy Arnold.

Los recientes avances en la secuenciación de ADN y la computación de bajo coste han logrado que resulte más rentable realizar el análisis computacional de enormes bases de datos de informaciones genéticas microbiales en busca de descubrimientos que puedan ayudar a mejorar las cosechas. Indigo Agricultre ha construido una base de datos de decenas de miles de microbios individuales aislados de cosechas que prosperan bajo condiciones extremas. Los científicos de la empresa emplean el aprendizaje de máquinas y otras técnicas para rastrear esos datos en busca de nuevos enfoques.

El presidente de Oxbow Agriculture, Tyler McClendon, que actualmente está cultivando mil hectáreas sembradas con el algodón de Indigo Agriculture, cree que el enfoque de la empresa de aislar microorganismos específicos que ayudan a las plantas a prosperar bajo el estrés tiene más sentido que los enfoques «de base amplia» centrados en la tierra que están adoptando otras empresas.

McClendon dice que el modelo de negocio de Indigo Agriculture también es único: el coste final para el agricultor está vinculado a «un aumento medible en el rendimiento de la cosecha». Bajo el modelo tradicional, los agricultores han de pagar todo por adelantado y esperar a comprobar si los resultados han justificado el gasto o no, señala Perry. Indigo Agriculture no exige un gran compromiso económico de entrada, prosigue. El responsable detalla: «Pedimos una cuota del valor que hemos generado con la cosecha». Por su parte, McClendon señala que este tipo de enfoque hace que los agricultores sean más receptivos y podría acelerar la adopción de nuevas biotecnologías.

Fuente: technologyreview.es