El Gobierno flamenco llegó recientemente a un acuerdo sobre el expediente del nitrógeno con el que se buscan reducir las emisiones GEI de la producción ganadera porcinas y avícolas. El mayor impacto está en las granjas porcinas y avícolas. Al menos 60 explotaciones ganaderas ubicadas en la denominada zona roja deberán cerrar sus puertas para 2025, cinco años antes de 2030, año previsto previamente. El plan es reducir la población porcina en un 30 %. Cuando el gobierno flamenco implemente su plan de nitrógeno, esto también tendrá importantes consecuencias para toda la cadena agroalimentaria.

Michael Gore, director de Febev, la patronal cárnica belga, cree que es correcto que el foco se haya puesto inicialmente en los propios ganaderos ya que “son los primeros afectados y se les debe dar seguridad jurídica lo antes posible, pero el gobierno flamenco debe ser consciente de que cuando se toman medidas en un segmento de la cadena, esto no deja de tener consecuencias para el resto de la cadena”.

A petición de los políticos, Febev calculó a principios de diciembre cuál podría ser el posible impacto para los mataderos y salas de despiece. Debido a que los términos del acuerdo de nitrógeno aún no estaban claros en ese momento, la federación se preguntó cuál sería el impacto si la población porcina se redujera en un 10%.

El cálculo arrojó que el coste para el sector porcino sería de entre 186,9 a 236,9 millones de euros, suponiendo una contracción del diez por ciento. El elemento de costo más grande es la infraestructura vacante de las instalaciones ganaderas porque se espera que la reutilización solo sea posible hasta cierto punto. “Nuestro sector ha invertido mucho en el procesamiento de cerdos belgas. No puedes simplemente cambiar esto. Además, esos cerdos deben encontrarse en otro lugar. En los Países Bajos, quieren seguir la misma política de nitrógeno que en Flandes”, explica. El descenso de la facturación ascenderá a más de 108 millones de euros, además hay prestaciones por desempleo (15,6 millones de euros) y lucro cesante al cierre (12,5 millones de euros).

Pero la reducción del acuerdo del nitrógeno va a ser del 30% por lo que según Febev, los costes pueden pasar de 560,7 a 710,7 millones de euros. Gore señala que la disminución de la población porcina no conducirá automáticamente al cierre de uno o más mataderos, sino que se producirá una pérdida de capacidad y eficiencia en todas las instalaciones. Según él, esto conducirá a un aumento en los costos de sacrificio porque los costos fijos deberán redistribuirse en un número menor de sacrificios o días de sacrificio. Esto inevitablemente hará que el producto final sea más caro para el consumidor.

El gobierno belga dispone de un presupuesto de 3.600 millones de euros para abordar el problema del nitrógeno. De esa cantidad, 1.200 millones de euros se han destinado a la restauración de la naturaleza. Para los 2.400 millones de euros que quedan, hay que comprar las granjas de cerdos más afectadas por sus dificultades para gestionar purines y emisiones, financiar inversiones en establos de bajas emisiones, además de otras medidas que hacen pensar que el presupuesto previsto no será suficiente.

Eurocarne

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