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Joven inventa purificador de agua marina

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A sus 26 años, Marco Antonio Barba Sánchez inventó un aparato que podría significar la diferencia entre la vida y la muerte de las personas que naufragan.

Originario de Tlaxcala, de madre yucateca y residente en Mérida desde hace ocho años, Marco vino a estudiar Diseño Industrial en la Universidad Anáhuac Mayab y es inventor de un purificador de agua de mar para casos de emergencia.

Por su invento, al que llamó “Bermuda”, Marco ha recibido varios premios, comenzado por el primer lugar nacional del James Dyson Award que obtuvo en septiembre de 2018 de la fundación James Dyson de Inglaterra. En noviembre del mismo año recibió el premio iberoamericano Clap, y el pasado abril el A! Diseño.

“Todo ha estado muy padre e interesante. He conocido mucha gente, me he acercado a muchas cosas y otros proyectos y a gente que ha querido que le desarrolle proyectos, que en realidad es a lo que me dedico”, dice el joven, quien tuvo la idea del purificador gracias a su afición a los viajes.

Marco cuenta que ahí convivió con pescadores y se fijó que uno de sus mayores riesgos es naufragar.

“Pensé que tenía que hacer algo que les sirviera en caso de que naufraguen y, pensado que el agua es importante para sobrevivir, empecé a trabajar en el desarrollo de algo que sea una solución”.

“Bermuda” es para emergencias

Marco había visto antes en varios programas de viajes y aventuras la forma como destilaban el agua. “Vi que una forma de purificar el agua es por medio de destilación y filtración que en realidad es algo sencillo, pero yo lo presento aplicado a un nuevo producto y con un poco más de tecnología”.

Marco aclara que el proceso no es como el del proyecto que se está desarrollando en la entidad para purificar agua de mar, pero en el ámbito industrial. “’Bermuda’ no es eso, ‘Bermuda’ es algo que sirve para un momento de emergencia, que ayuda a sobrevivir en lo que llega el rescate”

El purificador es en realidad una membrana inflable con capacidad para siete litros y que tiene dos compartimentos, una donde está el agua salada y la otra que contiene el agua destilada para filtrarla y tomarla.

El joven asegura que, si bien el agua sigue estando salada, se puede tomar sin ningún problema. “El agua destilada ya no tiene tantos minerales aunque el sabor sigue siendo salado, pero cuando se filtra pierde un poco su sabor, aun así no es un agua que se pueda embotellar y vender, sino más bien es para momentos de emergencia, para que te saque del apuro”.

El inventor señala que es como tomar el agua de la llave, que también tiene muchas sales. “No es como tomar el agua de mar pura porque si lo tomas pura en dos o tres días te mueres; ya destilada la puedes tomar y no te hace daño”.

Agua para 15 días

Una persona perdida en el mar puede tomar esa agua hasta por 15 días o un mes, en lo que llega el rescate, dice.

Ahora dice que el reto es producir el purificador. “Me gustaría venderlo. Se me ha acercado gente de varios lugares del mundo como Australia y Argentina para comercializarlo, pero no lo puedo vender; también he hablado con el gobierno de Filipinas, aunque no hemos llegado a nada por el momento”.

“Lo que pasa es que quieren comprar el producto, que yo lo produzca y lo comercialice, y no cuento con el dinero para hacerlo, pero si hubiera una persona que lo quisiera producir yo ya lo hubiera vendido”, dice.

El joven señala que lleva invertidos entre 70,000 y 80,000 mil pesos. “Ahora el obstáculo es llegar a producirlo porque es muchísimo dinero, si llega el momento llegará y mientras siga siendo constante llegará rápido”.

Fuente: Yucatán