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Inauguran Unidad de Manejo Ambiental en Sinaloa

Luego de ocho años de investigación de científicos sinaloenses y con el apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), así como de ejidatarios y habitantes de la comunidad de Cuitaboca, en el municipio de San Ignacio, Sinaloa, fue instalada una Unidad de Manejo Ambiental (UMA), con el propósito de proteger especies en peligro de extinción como el jaguar y la guacamaya verde.

La investigadora Yamel Rubio Rocha informó que la UMA es una estrategia de conservación y una unidad de manejo de vida silvestre.

“Es un esquema de aprovechamiento sustentable que implica, además del aprovechamiento, la conservación y diferentes aspectos que nos pueden garantizar la utilización de los recursos naturales en un periodo a largo plazo y, sobre todo, que sea incluyente en las comunidades”, comentó.

La UMA en San Ignacio

Desde hace más de ocho años, Rubio Rocha trabaja en el monitoreo de vida silvestre, principalmente de especies en peligro de extinción como la guacamaya verde y el jaguar, con las que ha bajado fondos que impactan en acciones para la investigación y en acciones para beneficio de los habitantes de esas comunidades.

“Desde el 2008, trabajamos con el jaguar y las guacamayas, sabemos dónde están, pero ahorita estamos en el momento de identificar aquellas comunidades, tales como San Ignacio y Sinaloa de Leyva en el norte del estado, donde la gente ya ha interiorizado cuáles son sus recursos, incluyendo estas dos especies, y cómo poder aprovecharlos”, explicó.
En ambos municipios impulsan la apertura de manejo de vida silvestre. En 2013, abrió en San Ignacio el corredor biológico y ecoturístico del jaguar, con el trabajo del científico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Horacio Bárcenas, apoyo de Semarnat y con fondos dirigidos a fortalecer unidades de manejo ambiental.

La apertura de unidad de ecoturismo

En la Unidad de Manejo Ambiental de Cuitaboca, en Sinaloa de Leyva, abrirá una unidad de manejo de ecoturismo que buscará un esquema de investigación, conservación de especies, y permitiría a los habitantes el aprovechamiento del paisaje de esa zona para explotar el turismo ecológico.

“De manera inédita en Sinaloa, ejidatarios se han puesto de acuerdo. Se trata de una unión tan compleja en los altos de Sinaloa de Leyva, donde tenemos selvas bajas y bosques de pino, pero una situación social difícil, debido a que son zonas marginadas en las que puede haber situaciones de violencia, y aun así la gente, los ejidatarios, se acercan a Horacio Bárcenas, de la UNAM, y a mí para iniciar un esquema basado en la investigación y en la conservación, que a largo plazo les permita obtener recursos”, dijo.

La unidad se encuentra en un área de 40 mil hectáreas, 70 por ciento de ese territorio es bosque de pino con vida silvestre; ahí se instalaron cabañas para fortalecer el turismo. Los asistentes podrán conocer la naturaleza y las tradiciones de la región.

“Sabemos que de esta forma estamos informando, educando a largo plazo a las comunidades y también a los turistas. Otro de los objetivos, claro, es hacer investigación”, explicó.

La unidad cuenta con dos cabañas de madera y torres de avistamiento de vigilancia. Los habitantes y ejidatarios entrarán en un manejo de capacitación para la guía y atención a turistas.

“Se cuenta con senderismo por donde se han ubicado rutas en las que la gente puede observar las guacamayas y urracas, o por donde puedan identificar huellas de mamíferos. Estamos también con fototrampeo, algo que atrae mucho a los turistas, la gente se involucra en los monitoreos; es cuando hablamos de ciencia participativa, ciencia ciudadana, donde la gente se anima a hacer monitoreo”, dijo.

Rubio Rocha añadió que en Sinaloa no existía algo similar. En entidades como Sonora existen algunas zonas, aunque enfocadas en la cacería.

“Esta es una UMA de conservación, eso es inédito. No fue fácil para Semarnat y los investigadores lograr un consenso y decirles: ‘estudiaremos, veremos qué tenemos y cómo lo aprovechamos’. Vale la pena que la gente voltee a los ejidos de Cuitaboca. Hay gente que viene de Chihuahua, hay tarahumaras, gente que observa lo que hacen los ejidatarios y se podrán integrar”, dijo.
La investigadora Yamel Rubio Rocha es la principal impulsora del Corredor Biológico del Jaguar, un proyecto de ecoturismo que abarca pueblos como San Javier, El Carmen, la Meseta de Cacaxtla, Tacuitapa y Cabazán, en Sinaloa. En esta última comunidad se encuentra además el Museo del Jaguar.

“Se trata de una propuesta de conservación muy interesante, viene dentro de la ley general de cambio climático como figura de conservación”, dijo.

Una característica del corredor turístico del jaguar es que ofrece actividades turísticas como caminatas por el bosque, observación de especies en su hábitat, actividades informativas sobre el jaguar y otras especies que habitan en la zona. Los visitantes tienen la oportunidad de participar directamente en el monitoreo del jaguar, para lo que se realiza una caminata junto con biólogos investigadores, y revisan o cambian las cámaras que integran el sistema de fototrampeo. Con esto, el turista puede observar a los jaguares en la zona sin necesidad de tenerlos en cautiverio.

“Con estos corredores biológicos también se garantiza la permanencia de los bosques que nos otorgan servicios ambientales como generación de agua, oxígeno, donde se está empaquetando el dióxido de carbono”, dijo la bióloga.

En el Museo del Jaguar se muestran fotografías de los felinos, además de algunas pieles y taxidermia donado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). También cuenta con programas educativos y la celebración del museo, cada 30 de marzo, con ferias, bailes y otras actividades organizadas por los habitantes de las comunidades y los investigadores.

Según el Censo del Jaguar (Cenjaguar), realizado en 2010 por investigadores del Grupo de Expertos para la Conservación y Manejo Sustentable del Jaguar y otros Felinos Silvestres, en las selvas secas de Sinaloa, existen alrededor de 210 jaguares.

fuente: CONACYT