IRAPUATO, Guanajuato. Si las lluvias se retrasan, los ganaderos de la zona serrana de Irapuato no tendrán para dar de comer a sus animales, los cuales están comenzando a perder peso y aún falta mucho tiempo para el tiempo de los agostaderos.

La temporada de invierno secó la pastura con la que se alimentaban las cabezas de ganado de las comunidades del noreste de Irapuato, como Santa Rosa Temascatío, Cañada de la Muerte, Encino del Copal, Estancia El Copal y El Garbanzo, y la carencia de alimento comienza a ser notorio en las reses, así como ganado ovino y caprino, que han comenzado a bajar de peso.

Efrén Chávez, habitante de la comunidad Encino del Copal, dijo que se avecina un año complicado para los campesinos, pues el pronóstico indica que habrá poca agua.

Dijo que ante la carencia de pastura en los pastizales, los campesinos han recurrido a alimentarlos con rastrojo y maíz que tienen almacenado en sus viviendas; sin embargo, dijo que no será suficiente para alimentar a su ganado hasta que sea temporada de agostadero, situación por la que incluso están pensando en malbaratar sus animales, antes de verlos morir por la falta de agua que permita tener alimento en esa zona del municipio.

“Vacas flacas es lo que vamos a empezar a ver de aquí en adelante, el invierno secó la pastura que había y hoy hay poco para alimentarlos, cada año que pasa vemos que el problema empieza a ser mayor, afortunadamente el año pasado sí hubo lluvia abundante, pero este año no pinta igual, de este lado le sufrimos porque no encuentras la forma de alimentar a los animales, porque aunque llovió, la sequedad del suelo hace que nazca poca planta y no tenemos para los animales y esperarnos hasta verano, a los agostaderos, es mucho tiempo”, contó el ganadero.

Dijo que entre más tiempo pase, más difícil será vender sus cabezas de ganado, porque la carencia de una alimentación adecuada tendrá un impacto negativo en el peso de cada animal, situación que no es atractiva para los compradores y se ven obligados a venderlos a bajo costo.

Los ganaderos que viven en la zona tienen pocas reses, pero una sola de ellas es vital para poder generar productos para conseguir alimentos.

Ya sea a través de la venta de leche, de la venta de crías o de renta como sementales es como sobreviven las personas que se dedican al ganado en la zona noreste del municipio, pero cada año se ha tornado más difícil alimentar a sus animales.

“Como quiera antes había algunas plantitas que sobrevivían el invierno y en primavera empezaban a darse, ya no; si no cae agua, ya no se ven pastos y tenemos ya más de una década sin que llueva parejo como para que haya humedad en la tierra y salgan los pastos para animales y el rastrojo que guardamos no alcanza”.

Efrén Chávez cuenta con alrededor de 15 cabezas de ganado caprino y dijo que pese a que la sequía atenta principalmente contra su familia, por la falta de agua para consumo personal en tiempos críticos, prefieren destinar el agua disponible para la hidratación de sus animales, ya que es una de sus principales fuentes de ingresos económicos.

Refirió que pese a que se espera un año con poca lluvia, pero hay la esperanza en que no será extrema, pues ello pone en riesgo la vida de sus cabezas de ganado, por lo árido de la zona y la falta del vital líquido.

“Se está haciendo normal, algo que no debería, que en estas comunidades cada vez batallemos más por agua, son zonas que por su ubicación son secas, dependemos mucho del agua de lluvia y por lo que hemos escuchado será un año difícil, está en riesgo parte de nuestro patrimonio, si no hay agua y alimento para el ganado”.

fuente: El Sol de Irapuato

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