En 2019, la Corte Suprema de La Haya obligó al gobierno holandés a reducir aún más sus emisiones de gases de efecto invernadero tras de una batalla legal de siete años con un grupo de ONG ambientales. El gobierno aceptó el fallo y comenzó a pensar en formas de aumentar la ambición climática, desde cortar la energía del carbón hasta ahora reducir el ganado.

La producción ganadera trae varios efectos ambientales y de salud pública. A nivel mundial, contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero y al uso excesivo de recursos finitos como la tierra y el agua. A nivel local, contribuye a los excedentes de nutrientes, afectando la calidad del suelo y del agua, además de causar efectos toxicológicos de la aplicación de plaguicidas.

Estos problemas son especialmente relevantes en lugares con una gran densidad de población animal y humana, como en el caso de los Países Bajos. El país tiene una de las industrias ganaderas más grandes de Europa, con más de 100 millones de bovinos, pollos y cerdos. También es el mayor exportador de carne de la Unión Europea, con un valor de unos 8.800 millones de euros en 2020.

“Somos un país relativamente pequeño con muchos habitantes, industria, transporte y agricultura, por lo que estamos llegando al límite de lo que la naturaleza puede soportar”, dijo a The Guardian Rudi Buis, portavoz del Ministerio de Agricultura . “Es muy urgente que abordemos el problema de los compuestos nitrogenados. Esto significa que en un futuro cercano, se deben tomar decisiones “.

Ante esto, los funcionarios gubernamentales de los ministerios de Agricultura y Finanzas han elaborado una propuesta para reducir el número de ganado en un 30%, algo que hasta ahora no se había visto en Europa. Se propusieron dos escenarios. El gobierno podría comprar derechos de producción ganadera o, en cambio, obligar a los agricultores a vender sus tierras, lo que sería mucho más caro.

La nueva medida se produce después de un plan voluntario anterior para comprar la tierra a los criadores de cerdos, pero solo 300 aceptaron la oferta. Así que ahora el gobierno decidió intensificar la medida y se espera una decisión oficial en unas semanas y ya ha causado una gran repercusión, con las ONG celebrando la medida y los productores de carne quejándose.

Wytse Sonnema, jefe de asuntos públicos de la Organización de Agricultura y Horticultura de los Países Bajos (LTO), cuestionó la medida, alegando que la expropiación es una mala idea. En cambio, han propuesto una reubicación o cierre voluntario de la granja. La expropiación tomaría hasta siete años, por lo que no tiene sentido en el tiempo, agregó.

Las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura representan el 14,5% de todas las emisiones humanas, y la carne de vacuno contribuye con el 41%. Y se espera que crezcan en el futuro, y se espera que la demanda de carne aumente en un 88% entre 2010 y 2050. Con esto en mente, el plan del gobierno holandés podría traer una solución local, pero no necesariamente global.

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