El gasolinazo representa el fin de nuestra soberanía alimentaria, energética y nacional: ANEC

    La Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC) ofrece su postura e indica que rechaza rotundamente el incremento a los combustibles que se ha aplicado a partir del 1º de enero de 2017, el gobierno federal y el Pacto contra México no solamente incrementaron los precios de las gasolinas y el diésel entre 20 y 24%, sino que también abrieron las puertas a la libre importación de gasolinas por corporaciones privadas y al establecimiento de un sistema de fijación de precios con base en los llamados “precios de mercado”.
    El gasolinazo de Peña es una consecuencia directa de las reformas energéticas y fiscal aprobadas por los partidos del Pacto contra México (PRI-PAN-PRD) y específicamente por la aprobación de la reforma constitucional en materia de energía, la ley de hidrocarburos en su artículo transitorio 14 y de la Ley de Ingresos 2017.
    Ellos tienen que asumir su responsabilidad y hacerse cargo del grave daño que están causando a los sectores productivos de campo, la industria y los servicios, a la economía de las familias así como a nuestra soberanía alimentaria y energética.
    A continuación le compartimos sus demandas:
    1. Rechazamos el gasolinazo del Gobierno Federal y del Pacto contra México (PRIPAN-PRD). Exigimos la reversión de la Ley de Ingresos 2017, el mantenimiento de los precios de las gasolinas y el diésel al nivel de diciembre de 2016 y que se establezca una moratoria a la importación privada de gasolinas y al sistema de formación de precios derivados de la importación y sus “costos y precios de mercado”.
    2. Exigimos que las refinerías de Pemex trabajen al 100% de su capacidad instalada y se revierta la política dependencia energética. De otra forma, sufriremos inevitablemente gasolinazos permanentes en los próximos meses y años.
    3. Demandamos que se reviertan la reformas energética y fiscal aprobadas por los partidos del Pacto contra México. Es una obligación rescatar la soberanía energética del país si es que queremos ser una país con soberanía y derecho al desarrollo.
    4. Reiteramos nuestra exigencia histórica de renegociar o excluir el capítulo agropecuario del TLCAN, ante las promesas incumplidas de dicho tratado hacia el campo mexicano y la decisión del presidente electo de los Estados Unidos de renegociarlo o cancelarlo, para recuperar nuestra soberanía alimentaria, rescatar al campo y garantizar los derechos de los campesinos y comunidades rurales a una vida digna y a preservar sus territorios, cultura y modos de vida. Reiteramos, asimismo, nuestro tajante rechazo al TPP.
    5. Exhortamos a las organizaciones de productores del país a adoptar modelos de producción agroecológica con base en conocimientos integrados, producción local de bioinsumos, energía renovables, cadenas cortas de suministro y organización local autogestiva, y a romper las cadenas que nos han atado al modelo productivo de la mal llamada revolución verde que excluye a los pequeños productores y concentra los subsidios públicos en muy pocas manos, y que nos ha hecho dependientes de monopolios trasnacionales; de insumos importados, cotizados en dólares, derivados de hidrocarburos y que dañan agua, suelo, planta, aire, salud humana y animal; de cadenas largas de suministro; uso intensivo y dispendioso de maquinaria, agua, energía no renovable; entre otros hechos contraproducentes e insostenibles. Se trata de dejar de producir en dólares de forma no sustentable y vender en pesos, y empezar a producir en pesos y de manera sustentable para vender en pesos (mercado interno) y en dólares (exportación). Nada nos impide tomar el camino de la productividad y rentabilidad sustentable con independencia, soberanía y sustentabilidad.
    6. Demandamos al gobierno federal y al Congreso de la Unión que se declare al sector agropecuario en situación de emergencia nacional y se establezca un Programa Emergente de Rescate del Campo que incluya los siguientes puntos centrales:
     a) precios de los energéticos al nivel de 2016;
     b) masificación del programa de financiamiento al pequeño productor de la FND, preservando las tasas de 2016;
     c) establecimiento de precios-objetivo remunerativos para los cultivos básicos y estratégicos y la obligación de compras gubernamentales de última instancia;
    d) un programa apoyos integrales a los pequeños productores tal y como la ha propuesto la Iniciativa Valor al Campesino, recomendado el Coneval y ordenado la SHCP y la Cámara de Diputados. Al respecto, la Sagarpa ha sido omisa y ha preferido un diseño inercial, disperso, ineficaz y clientelar; y,
     e) apoyos integrales a la capacitación y asistencia técnica a través de organizaciones económicas de productores locales y no vía despachos ni prestadores de servicios profesionales.
    Hacemos un llamado respetuoso a las organizaciones y movimientos campesinos nacionales, regionales y locales a construir un gran movimiento nacional en torno a una agenda mínima estratégica no negociable de defensa de la soberanía alimentaria y energética del país y a evitar utilizar el gasolinazo para negociaciones parciales e inmediatistas que solo dividen, diluyen y desvían el descontento campesino.
    Asimismo, hacemos un llamado a rechazar el oportunismo de partidos, gobernadores y legisladores que habiendo sido autores y cómplices del gasolinazo, quieran ahora enmascarar su entreguismo y el grave daño causado a la soberanía alimentaria y energética del país. En todo caso, antes, deben reconocer su error y ofrecer una disculpa pública.