La falta de oferta interna provocó que las importaciones chinas se doblasen en 2020.

Dos años después de que una epidemia de fiebre porcina en China mermase la cabaña, hiciera subir los precios y aumentara las importaciones, el mercado chino recupera cierta normalidad, lo cual preocupa a los países exportadores de cerdo, entre ellos España.

Según datos de las aduanas chinas, las importaciones de carne y despojos de cerdo alcanzaron las 450.000 toneladas el pasado junio, cifra que supone un descenso del 4,25% con respecto al mes anterior y del 16,1% con respecto a junio de 2020.

Las exportaciones españolas alcanzaron su pico a finales de 2020, cuando superaron en noviembre un valor de 400 millones de euros y, desde entonces, se han mantenido por encima de los 300 millones cada mes.

Fuerte subida de las exportaciones españolas

Según datos de la Oficina Económica y Comercial de España (ICEX) en Pekín, las importaciones chinas de porcino español pasaron de representar el 18,5% del total en 2018 al 22,5% en 2020.

Pese a que el dato de junio de 2021 es todavía elevado con respecto a junio de 2019, antes de que aumentaran significativamente las importaciones chinas, existe una tendencia a la baja durante los últimos meses.

Las importaciones chinas de cerdo empezaron a dispararse a finales de 2019 por el efecto sobre el sector de los brotes de fiebre porcina que provocaron una reducción del 60% de la cabaña.

La falta de oferta interna provocó que las importaciones chinas se doblasen en 2020 para satisfacer la demanda de los chinos, unos de los mayores consumidores de cerdo del mundo con 22,7 kilos por persona cada año.

“Las exportaciones españolas fueron unas de las grandes beneficiadas de la situación creada por la enfermedad porcina”, asegura a Efeagro Carlos Tórtola, director del ICEX en Pekín. Tórtola reconoce la caída, pero mantiene el optimismo: “A pesar de una cierta caída frente a los récords históricos alcanzados en la segunda mitad de 2020, España sigue siendo el primer suministrador de porcino a China (22,5% de cuota de mercado)”, explica.

Sin embargo, a medida que crece la producción china de carne de cerdo, el precio del cerdo local disminuye considerablemente.

Según el Ministerio de Agricultura chino, en la tercera semana de junio, el precio de los cerdos vivos fue de 15,13 yuanes por kilogramo, cifra que representa un descenso del 6,8% con respecto a la anterior semana y una caída interanual del 50,9%.

Estas grandes fluctuaciones del precio de cerdo tienen que ver con la entrada al sector en los últimos tiempos de numerosos empresarios atraídos por los altos rendimientos que ofrecía el sector, pero que deciden sacrificar a parte de su ganado ante la bajada de precios por miedo a caídas todavía mayores, causando un exceso de oferta que hace caer los precios.

En junio, el precio de la carne de cerdo importada fue de 19,58 yuanes (2,88 dólares / 2,44 euros) por kilo (impuestos y aranceles excluidos), mientras que el precio del cerdo chino cayó hasta los 13 yuanes (2 dólares / 1,70 euros) el kilo.

En China, “si el precio de la carne importada es igual que el de la carne local, la gente elegirá la importada”, asegura a Efe Du Yi, socio de Macro, una empresa de importación y promoción de productos españoles en China.

La carne de cerdo importada ha perdido atractivo, sobre todo en comparación con el período en el que la oferta nacional escaseaba y los precios de la carne importada y la nacional eran más parejos.

Cambios en los hábitos de consumo de los chinos

Además, medios financieros chinos como Yicai apuntan a cambios en los hábitos de consumo de los chinos. Una mayor preocupación por comer sano y el envejecimiento progresivo de la sociedad afectarían en el futuro al consumo de carne.

Según un informe del Ministerio de Agricultura de China, cada aumento del 1% en la proporción de personas mayores de 60 años en la familia dará como resultado una disminución del 0,5% en el consumo de carne per cápita en el hogar.

Son malas noticias para el sector cárnico si se consulta el censo llevado a cabo por China este año, según el cual los mayores de 65 ya suponen el 13,5% de la población y, según las Naciones Unidas, serán más del 20% en 2035.

El ICEX también detectó algunos cambios en el consumo chino y percibe “un interés por modificar sus hábitos de consumo para reducir el consumo de porcino, disfrutar de una dieta más variada e incluir una mayor variedad de alimentos saludables”, entre los cuales destaca “un mayor consumo de otras carnes, especialmente de ave”.

Estas variaciones del consumo serían perjudiciales para el sector ganadero español puesto que, como recuerda Tórtola, la importación en China de carnes de origen español aparte del cerdo “no está permitida”, pese a que España “tiene enorme interés en ampliar las exportaciones de carnes de otros animales”.

España compite además contra potencias emergentes en el sector porcino como Brasil, que ofrece precios más bajos y tiene grandes ambiciones en el mercado chino.

Sin embargo, según el responsable del ICEX, España tiene sus bazas: “gracias a sus medidas de bioseguridad asociadas al control e higiene del producto (requisitos sanitarios, veterinarios y medidas de prevención y desinfección), España está libre de peste porcina africana”, lo cual es “esencial para su posicionamiento en el mercado chino”.

Según Du Yi, los chinos “consideran que los productos cárnicos españoles son de buena calidad“y cita”el jamón (ibérico y serrano), la carne ibérica y el embutido (homologado hace sólo dos años y todavía no muy conocido)“como los favoritos de sus clientes, los cuales describe como”gente con un poder adquisitivo alto”.

En el futuro, el Gobierno chino quiere prevenir la inestabilidad del sector de los últimos años y, para ello, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma –el principal órgano de planificación económica del país– anunció en julio su intención de “organizar la producción de manera racional“para”evitar fluctuaciones drásticas en los precios”.

Fuente:AM

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