Con una superficie de cultivos permanentes de 1,2 millones de hectáreas, Holanda genera exportaciones agrícolas anuales de $92.000 millones. Por el otro lado, Ecuador, con una superficie cultivable de más de 2,5 millones de hectáreas, llega a concretar un poco más de $9.000 millones de exportaciones agroalimentarias.

Hay dos factores que explican los logros de Holanda en este sector: el comercial y el productivo. El comercial resulta de sus históricas ventajas como centro de recepción y distribución de bienes agroalimentarios que han hecho de este país una importante puerta de entrada a Europa.

Pero un factor incluso más importante es la conjugación de factores tecnológicos e institucionales que han otorgado al agro de ese país europeo un elevado nivel de competitividad.

Pocos subsidios, más investigación

“En los próximos 10 años, el futuro de Ecuador es alimentar al mundo, potenciar la capacidad agroalimentaria. Ahí está nuestra ventaja competitiva”, dijo Felipe Ribadeneira, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano y del Directorio de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor).

Sin embargo, para lograr ese objetivo, la producción agrícola del país debe alejarse de los discursos políticos y pensar en productividad.

Holanda es el segundo exportador de alimentos del mundo, solo después de Estados Unidos; pero al mismo tiempo es la economía que menos subsidios y subvenciones recibe de la Unión Europea. Así, las ayudas suman menos de $1.000 millones al año, mientras en Francia o España, el monto supera los $9.000 millones anuales.

Además, al contrario de Ecuador no se establecen controles de precios para asegurarles ingresos a los agricultores, aunque no sean competitivos.

En 1970, Holanda tomó la decisión de apostarle a la tecnología y la innovación para competir en la producción agroalimentaria, debido a que al igual que Ecuador no puede hacer economías de escala con grandes extensiones de cultivos ni masivos subsidios.

Universidad cercana al campo

Por eso, la solución fue la creación de todo un entorno científico apuntalado en la Universidad Wageningen, también conocida como el Food Valley, o el centro de la innovación e investigación agrícola.

El lema de esa universidad es mejorar la calidad alimentaria del mundo entero. A partir de ahí, se ha creado un sistema de asesoría y apoyo efectivo a través de las llamadas oficinas de consejo agrícola.

Andrés Vega, ingeniero agrónomo y pequeño productor, explicó que en Ecuador hay una brecha gigantesca entre la universidad y el campo. “El mundo agrícola evoluciona tan rápido como las empresas de internet, y si nadie les asesora, es imposible que los productores puedan modernizarse”.

En el caso holandés, el presupuesto de investigación de Wageningen casi se triplicó en dos décadas. La fórmula encontrada fue que el 50% del presupuesto viene del Gobierno, 25% de los propios ingresos de la universidad, y el 25% restante viene de las empresas privadas.

Así, por ejemplo, ese país europeo se ha convertido en uno de los líderes de cultivo de tomates, a través del uso de lámparas LED para invernaderos y generación de microclimas artificiales.

Asimismo, al ser un país con mayoría de cultivos con riego (como Ecuador), Holanda ha conseguido reducir su consumo de agua en casi 90%, solo con desarrollo tecnológico y sin reducir, sino aumentar los ingresos de los agricultores. (JS)

DATO. – Holanda produce más de 50 toneladas de papa por hectárea, mientras el promedio en Ecuador es de 20 toneladas.

DATO. – Un agricultor holandés gana hasta 120% más por mes que un ecuatoriano.

DATO. – En 1970, el agro holandés producía menos que el ecuatoriano y estaba a punto de desaparecer. Ahora exporta 10 veces más.

lahora.com.ec

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