Julien Denormandie, ministro de Agricultura francés, criticó el pasado viernes la calidad de la carne de pollo producida en Brasil asegurando que “no tienen elm ismo impacto para la salud de los niños que la carne producida en Francia”.

Según el ministro, comer una pechuga de pollo procendente de Brasil o de Ucrania “no tiene sencillamente el mismo impacto para su salud que una pechuga de pollo francesa”. Así lo aseguró con motivo de su asistencia a una feria agrícola en Corbières-en-Provence.

Denormadie aprovechó para recordar que a partir de 2022 será obligatorio que todos los comedores informen sobre el origen de la carne que sirven y aseguró que quizás cuando los padres vean que la carne que consumen sus hijos procede “de Brasil o Ucrania, quizás se les despierte la consciencia”.

Nada más conocerse las declaraciones desde organizaciones como la Asociación Brasileña de la Proteína Animal (ABPA) se ha considerado el comentario como “claramente proteccionista” y que “no respeta el trabajo de excelencia en calidad, sostenibilidad y defensa sanitaria que realiza el Industria avícola brasileña, que está, por ejemplo, libre de Influenza Aviar”.

Eurocarne

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