Impulsar mecanismos globales a favor de la autosuficiencia y la soberanía alimentaria de las naciones, mediante la producción agrícola sustentable y la revalorización de los sistemas productivos tradicionales de las culturas indígenas, es uno de los principales retos para afrontar el problema de la mala nutrición, afirmó el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Suárez Carrera.

Al participar de manera virtual en el 49º periodo de sesiones del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el funcionario federal afirmó que el mundo vive una emergencia mundial por las dietas de mala calidad que se han agudizado en el marco de la pandemia, la cual ha puesto de manifiesto las fragilidades y desigualdades estructurales de los sistemas alimentarios.

“Se acentúa la necesidad urgente de garantizar que esos sistemas sean transformados estructuralmente hacia sistemas productivos, saludables, sostenibles, justos, inclusivos y resilientes. El reto implica vencer la interferencia de empresas multinacionales, para lo cual el CSA debe definir mecanismos de regulación global”, sostuvo el funcionario en su papel de jefe de la misión mexicana ante el Comité.

Destacó que las recomendaciones que ha emitido el Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (GANESAN) y el informe The State of Food Security and Nutrition in the World 2021 (SOFI 2021) coinciden con las acciones que México implementa a nivel nacional, por medio del Grupo Intersectorial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC), el cual constituye el mecanismo de política nacional intersectorial necesario para la transformación del sistema alimentario de México en toda la cadena. “Desde la producción del campo hasta el plato”, agregó.

Acciones transformadoras
Suárez Carrera detalló las principales acciones que deben integrarse a esfuerzos intersectoriales a escala mundial para mejorar los ambientes alimentarios y advirtió que éstas deben ser contundentes:

a) La regulación global y homogénea de un etiquetado frontal de advertencia de alimentos procesados y ultraprocesados, con base en el modelo de nutrientes críticos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ello brindará información veraz y efectiva a los consumidores y limitará el acceso a ultraprocesados, sobre todo a la población infantil.

b) La promoción y el apoyo efectivo de la lactancia materna y alimentación durante los primeros mil días, para lo cual es necesario fortalecer mecanismos globales y locales que hagan efectivo el código internacional para la comercialización y promoción de sucedáneos de leche materna e inhiban la resistencia de corporativos globales.

c) Proteger a los niños de publicidad de la comida chatarra, reducir el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados y fomentar dietas con alimentos básicos, frescos y, en la medida de lo posible, de producción local.

d) Buscar mecanismos globales que impulsen la autosuficiencia y soberanía alimentaria por medio de producción agrícola sostenible, con uso de prácticas e insumos agroecológicos que resulten seguros para la salud humana, la diversidad biocultural y el ambiente, incluyendo la necesidad urgente de una regulación global en el uso de agroquímicos tóxicos.

e) Fortalecer y revalorizar los sistemas tradicionales de las culturas ancestrales y pueblos indígenas y su relación biocultural, ya que promueven la diversidad de cultivos y formas de consumirlos.

Víctor Suárez señaló que “el GISAMAC representa un modelo de coordinación que puede servir de ejemplo: se puede y se debe trabajar de manera intersectorial coordinada. Las acciones del Grupo ya han demostrado su potencial impacto y han sido reconocidas internacionalmente”.

“Entre esas acciones está la implementación del etiquetado de advertencia y la prohibición del uso del glifosato y maíz transgénico”, indicó.

“Lo hemos hecho poniendo en el centro los derechos humanos y el ejercicio pleno de nuestra soberanía nacional”, afirmó en el evento que se lleva a cabo en Roma, Italia.

Precisó que su participación ante el CSA implica propuestas y consideraciones hechas desde los miembros del GISAMAC, donde participan, entre otros, las secretarías de Salud, Medio Ambiente, Economía, Bienestar, Educación Pública, Trabajo y Agricultura; el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem); el Instituto Nacional de los Pueblo Indígenas (INPI); el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Procuraduría Agraria (PA).

Presentó datos que evidencian la necesidad de transformar los sistemas alimentarios y las malas dietas: actualmente, 30 por ciento de las calorías que consumen los mexicanos provienen de alimentos ultraprocesados y hay estimaciones que atribuyen 40 mil muertes todos los años, debido tan solo al consumo de bebidas azucaradas. “Estos datos han empeorado durante la pandemia”, explicó.

La participación del subsecretario Víctor Suárez en el encuentro internacional ocurrió durante la mesa: “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo (2021), sus implicaciones para las políticas y la función del CSA en el contexto de la COVID-19”.

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