Ante el fuerte incremento en el precio de los energéticos, los agricultores están teniendo costos mucho más elevados en los fertilizantes, agroquímicos y diésel que ocupan para la producción

A pesar del rally alcista que hemos visto en los granos las últimas dos semanas a raíz de la publicación del reporte sobre oferta y demanda mensual de noviembre publicado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), el panorama para los productores agropecuarios de nuestro país se ve complicado.

Les explico por qué. Si bien es cierto que los precios de los granos siguen siendo muy atractivos a pesar de estar por debajo de los máximos que alcanzaran este año, los costos de producción también se les han elevado en forma exorbitante, generando que los márgenes de utilidad se vean disminuidos de manera importante.

A un agricultor no le preocupa vender su maíz a 1,000 pesos la tonelada si su costo fue de 500 pesos y esta transacción le deja un margen de 500 pesos; sin embargo, si hoy puede vender a 6,200 pesos/tonelada su maíz, pero el costo de producirlo es de 6,000 pesos, esta transacción le dejará un menor margen de utilidad. El nombre del juego se llama MARGEN.

Ante el fuerte incremento en el precio de los energéticos, los agricultores están teniendo costos mucho más elevados en los fertilizantes, agroquímicos y diésel que ocupan para la producción.

Por otro lado, si bien es cierto que la devaluación del peso les beneficia en su precio de venta, una parte importante de sus insumos resultan ser importados, lo que significan costos más elevados.

Ante las fuertes presiones inflacionarias que se han presentado a nivel global y en nuestro país, la Reserva Federal ha decidido reducir las inyecciones de liquidez al mercado mediante la disminución de compras de activos por 15,000 millones de dólares mensuales, y existe la posibilidad de que el año entrante empiece a subir su tasa de referencia.

En México, el instituto central ha subido ya su tasa de referencia en cuatro ocasiones para llevarla a niveles del 5%, lo que implica también incrementos en el costo de financiamiento para los productores agrícolas y pecuarios, estos últimos de por sí ya fuertemente golpeados por el alza que se ha visto en los granos.

Hoy, los factores que han impulsado los precios del maíz tienen que ver con bases elevadas en el mercado de contado por la disrupción que se ha dado en las cadenas productivas, los atractivos márgenes que se mantienen en el etanol ante los elevados precios de las gasolinas y flujos de dinero de los fondos (especuladores) que ante las presiones inflacionarias utilizan las coberturas en materias primas, como es el caso de los granos, para protegerse ante este fenómeno.

El foco de los mercados se encuentra hoy en las presiones inflacionarias y en el debate sobre si este fenómeno será temporal o durará un tiempo prolongado, de cualquier manera, no se espera que las presiones inflacionarias bajen por lo menos hasta el último trimestre del año entrante, mientras que para que el mercado de granos empiece a bajar solo se requiere que los fondos dejen de comprar posiciones en el mercado, lo que significarían costos elevados para los productores de nuestro país que están por empezar el ciclo otoño-invierno y precios más bajos, lo que se traduciría en un margen sumamente apretado.

Al mismo tiempo, está por iniciarse el periodo de comercialización del ciclo primavera-verano en nuestro país, en donde la mayoría de los productores se fueron como ellos dicen, “por la libre”, es decir, sin coberturas de precios que los protejan ante una eventual baja en los precios y sin un contrato de compra-venta firmado con comercializadores, lo que hace que su comercialización esté sujeta a la buena suerte y los vaivenes del mercado.

Como podrán apreciar, el panorama está complicado para los productores agrícolas, ya que son muchos factores los que influirán para asegurar una buena comercialización de sus granos, mientras que los pecuarios tendrán que seguir lidiando con costos elevados para su producción.

Una vez más, y ante la fuerte volatilidad prevaleciente en los mercados, nuestra recomendación es usar coberturas de precios. Los productores no pueden seguir dejando a la suerte del mercado el destino de sus negocios.

fuente: El Economista

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