La Paz, Baja California Sur.- Cientos caprinocultores de los ejidos Cadejé, La Purísima, San Isidro, Los Comondús, San José Guajademí y Loreto, ubicados en la cuenca lechera de chivas más grande del estado se encuentran al borde del colapso luego de 7 años sin lluvias significativas y el agotamiento de prácticamente todos los agostaderosy de los aguajes, salvo el manantial de Los Naranjos, a donde en los últimos meses se han concentrado la mayor parte de los rebaños.

Se trata de una zona serrana ubicada en los municipios de Comondú, Loreto y Mulegé, en donde hace 30 años se llegaban a producir hasta 70 toneladas de queso cada 15 días, con un inventario actualde solo 7 mil cabras de las más de 40 mil que hubo hace tres décadas.

De la cría de cabras vivían aproximadamente 3 mil familias; a estas fechas no llegan a 600 y cada vez son más los que abandonan los ranchos, incluyendo a familias de jóvenes que iniciaron con sus rebaños hace menos de 10 años y que a causa de la sequía se han visto obligados a emigrar a los pueblos o a las ciudades.

Aunque son rancheros semi nómadas que históricamente han movido sus rebaños a los sitios donde hay pasto y agua para sostenerlos, la severa sequía de los ha obligado a vender parte de sus animales a precios muy bajos debido a la pérdida de peso, hasta en 20 pesos el kilo en pie, cuando en años anteriores se pagaban en 30 o más. Y escasean los compradores.

Y como no las chivas no dan leche, tampoco hay queso, que era la principal fuente de ingresos de las familias de la región; salvo algunas familias que elaboran algo para el auto consumo o la venta de pequeños excedentes, el volumen de este producto se redujo al mínimo, nada que ver con las 70 toneladas quincenales de hace pocos años.

AL BORDE DE LA CATÁSTROFE

El panorama es desalentador; la única esperanza es que llueva en septiembre próximo, si esto no sucede, los ganaderos pasarían de la crisis a la catástrofe; si no llueve pronto, estaremos condenados al exterminio, señaló Ignacio Higuera, dirigente ejidal de la región y conocido caprinocultor de La Purísima.

Los pocos ganaderos que se han resistido a mover sus rebaños tienen que acarrear agua recorriendo hasta 15 kilómetros por día, atravesando una agrestre zona serrana en donde los caminos están desde hace años en pésimo estado, con el daño que esto implica para los viejos vehículos de los rancheros, que con frecuencia sufren descomposturas además del gasto de combustibles.

Eso en caprinos, los que hace años emigraron a la cría de ganado mayor están peor; los hatos se han reducido en un 60 por ciento de los 2 mil 500 bovinos que había hace meses; muchos animales murieron a causa de la sequía y otros fueron vendidos para obtener algo de liquidez para seguir manteniendo algunas vacas, aunque a estas fechas ya se les acabó el dinero.

Alta mortandad de caprinos en la zona serrana de La Purísima a causa de la sequía. Foto: Elías Medina | El Sudcaliforniano

Si este año tampoco llueve, las previsiones son que habrá de desaparecer el 60 por ciento de los caprinos y el 80 por ciento de los bovinos.

NO HAY APOYOS

Y en medio de esta severa crisis, no hay apoyos; el gobierno federal desapareció todos los programas que operaba la Secretaría de Agricultura y lo único que dejaron fue un préstamo de 25 mil pesos que otorga la Secretaría de Bienestar; el Seguro Ganadero tampoco funcionó, y solo se pagó una parte de los animales siniestrados a algunos productores.

Por si esto fuera poco, tampoco haya permisos para hacer nuevos pozos; la Comisión Nacional del Agua no otorga nuevas concesiones ni por los 3 millares que requiere un rancho ganadero y los pocos que en años pasados lograron obtener un permiso no tienen recursos para pagar la obra.

Es tal la desesperación de los ganaderos, que algunos están amenazando con hacer pozos sin contar con el permiso de la CONAGUA, aun a sabiendas de que se trata de un delito.

ANP, OTRO RIESGO

Manuel Polanco, presidente del Sistema Producto Caprino de Baja California Sur señaló que a la par de la severa sequía, los caprinocultores enfrentan otra amenaza grave; una ley recién aprobada en el Senado prohíbe en las Areas Naturales Protegidas la “chiva domestica feral” al considerarla como especie invasiva, una restricción que desaparecería a cientos de productores de la zona serrana del municipio de Mulegé que se ubican dentro de la Reserva de la Biósfera de Vizcaíno.

Se extendería a prácticamente todo el estado en caso de que se concrete el proyecto de algunos grupos ambientalistas que pretenden se decreta una nueva ANP en las sierras La Giganta y Guadalupe, afectando tierras de 20 ejidos desde de El Mechudo -al norte del municipio de La Paz- hasta el ejido San Ignacio en Mulegé, en una superficie de 1.6 millones de hectáreas.

fuente: OEM-Informex

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