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Cambio climático y comercio factores significativos para la propagación de las enfermedades animales: OIE

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Chihuahua, Chih.- El cambio climático y el comercio internacional son factores que pueden tener un importante impacto en la propagación de las enfermedades animales infecciosas y las epidemias, así lo destaca la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) en su mas reciente informe anual.

La evolución de las prácticas de utilización de la tierra y la distribución de la población están estrechamente relacionados con dichos factores. Por ejemplo, los efectos climáticos, como El Niño o las fuertes lluvias tienen una gran influencia sobre la distribución de los mosquitos y las garrapatas que desempeñan una función en la transmisión de las llamadas enfermedades transmitidas por vectores. Además, el comercio en expansión de animales y productos derivados de los animales debido a la globalización continúa representando un factor de riesgo para la introducción de las enfermedades animales en nuevos territorios.

Las conclusiones del informe anual de la OIE sobre la situación mundial de la sanidad animal se presentaron en dias pasados a la Asamblea Mundial de Delegados. Basado en la información notificada a través del Sistema Mundial de Información Zoosanitaria (WAHIS) por 191 países y territorios entre enero de 2018 y marzo de 2019*, el informe también brinda recomendaciones a los países para ayudarles a anticipar mejor las amenazas potenciales.

Mejorar la preparación de los países para abordar las enfermedades influenciadas por los factores climáticos

El cambio climático puede tener un impacto en la propagación de las enfermedades transmitidas por vectores en los animales y afecta los desplazamientos de los animales, como es el caso de las migraciones de las aves y la trashumancia del ganado. Tres enfermedades transmitidas por vectores con un alto impacto en la sanidad animal en 2018 se presentaron a los Países Miembros para que se tomen las medidas recomendadas por la OIE necesarias a la hora de enfrentarlas. Estas medidas incluyen:

  • aumentar la vigilancia y la preparación en las áreas de alto riesgo durante los periodos de riesgo elevado de acuerdo a la epidemiología de las distintas enfermedades, en colaboración con las autoridades de salud pública. Al respecto, la OIE trabaja en estrecha colaboración con la FAO y la OMS a través del Sistema Mundial de Alerta Temprana (GLEWS), con el fin de coordinar la inteligencia sobre los focos en la interfaz hombre-animal;
  • notificar continuamente nuevos focos a través de WAHIS para permitir la implementación de los esfuerzos de sensibilización y prevención.
Fiebre del valle del Rift

Un número creciente de focos de la fiebre del valle del Rift, incluidos casos humanos, se notificaron por el 9 % de los países (de los 192 países y territorios que participan en la notificación) en África Oriental, así como en numerosos países europeos. Esta importante zoonosis, transmitida por los mosquitos, causa enfermedades graves en rumiantes y seres personas.

Lengua azul

La lengua azul continúa despertando interés en el mundo dada la aceleración de su propagación en los últimos años y la tendencia a aumentar su diseminación en el futuro. En efecto, desde 1998, la enfermedad se observó fuera de sus límites geográficos tradicionales y ahora está presente en alrededor de un cuarto de los países y territorios participantes de casi todas las regiones.

Fiebre del Nilo occidental

Otro desafío para los Servicios Veterinarios y de salud pública es la fiebre del Nilo Occidental. Esta enfermedad circula a través de un complejo ciclo que implica mosquitos y aves, a la vez que afecta la salud de las personas y de los caballos. Su presencia se notificó en el 14 % de los 191 países y territorios que reportaron información en cuatro continentes, con la mitad situada en Europa. La enfermedad es estacional, con un pico entre junio y noviembre, debido al aumento de la actividad de los mosquitos en la zona mediterránea, donde históricamente se situaban los países más afectados hasta la expansión de la enfermedad en las últimas décadas. El aumento de los focos observado en los animales coincide con un aumento excepcional del número de casos humanos en Europa, como lo notificó la Organización Mundial de la Salud (OMS), con una temporada de transmisión en Europa que comenzó más temprano que en años anteriores, debido al aumento de las temperaturas y de la intensidad de las lluvias.

Garantizar la transparencia de la información para prevenir la propagación de las enfermedades animales a través del comercio internacional

El comercio internacional genera riesgos de propagación de las enfermedades animales. Para gestionar el riesgo, es esencial que los países implementen las normas internacionales de la OIE para el comercio de animales y sus productos derivados, incluyendo aquellas relacionadas con la gestión nacional del riesgo como la bioseguridad a nivel de los establecimientos, los sistemas de detección temprana y los planes de contingencia. La colaboración internacional y la notificación de los focos a través del sistema WAHIS también son esenciales para permitir que los países implementen medidas de control y vigilancia eficaces y lograr una mejor comprensión de la situación mundial.

La influenza aviar preocupa a la comunidad mundial desde hace varios años y la propagación acelerada de dos enfermedades de los animales acuáticos ha sido vinculada con los movimientos comerciales.

Influenza aviar

La influenza aviar de alta patogenicidad preocupa a numerosas regiones en el mundo debido a sus múltiples focos que causan consecuencias significativas para los medios de subsistencia y el comercio internacional. La diversidad y evolución de las cepas notificadas en las aves del corral es considerable y se añade a la complejidad de la epidemiología de la enfermedad debido a la evolución genética en las aves silvestres, en particular. la de las aves migratorias acuáticas. Entre 2018 y principios de 2019, un cuarto de los 191 países y territorios que reportaron información de todas las regiones indicaron su presencia, siendo los subtipos H5N1 y H5N8 los más notificados.  Debido a su posible impacto zoonótico y la capacidad de evolución de las cepas, los países deben mantener un alto nivel de vigilancia, incluso en las aves silvestres, notificar focos potenciales de forma oportuna y autodeclarar la ausencia de enfermedad a partir de la información obtenida por sus sistemas de vigilancia.

Dos enfermedades de los animales acuáticos son objeto de gran preocupación en los últimos años: infección por el herpesvirus de la carpa koi e infección por Batrachochytrium salamandrivoransLa primera debido a su impacto económico y, la segunda, a sus potenciales efectos devastadores sobre la biodiversidad de los anfibios. Ante la falta de información disponible, se alienta a los países a aumentar la vigilancia y el control de dichas enfermedades.

Herpesvirus de la carpa koi

Infección por el herpesvirus de la carpa koi: es una enfermedad contagiosa en numerosas especies de carpa, que se ha propagado a numerosos países de todas las regiones en los últimos veinte años, sobre todo a través el comercio de la carpa koi. La carpa constituye una importante fuente mundial de alimento y se considera una de las especies más valiosas económicamente de la acuicultura. En 2018 y a principios de 2019, fue la enfermedad de animales acuáticos más frecuentemente notificada, en el 17 % de los 127 países y territorios que reportaron información.

Batrachochytrium salamandrivorans

Infección por Batrachochytrium salamandrivorans: actualmente, se considera una de las principales causas de la disminución del número de anfibios en el mundo, en particular en el caso de las salamandras de fuego europeas. Durante 2018 y a principios de 2019, solo el 2 % de los 124 países y territorios notificó su presencia. La evidencia actual indica categóricamente que salamandrivorans es una enfermedad endémica en Asia y las especies en esta región pueden actuar como un reservorio de la enfermedad. Se requiere un esfuerzo cooperativo entre las organizaciones no gubernamentales, agencias gubernamentales, instituciones académicas, zoológicos y la industria de las mascotas para evitar los catastróficos efectos potenciales de B. salamandrivorans en los anfibios fuera de las regiones endémicas del agente patógeno.