Inicio Internacional Agricultores de Gaza acusan a Israel de arruinar sus cultivos con pesticidas

Agricultores de Gaza acusan a Israel de arruinar sus cultivos con pesticidas

A Yaber Abu Rjeila, agricultor gazatí de 55 años, le ha llevado semanas plantar el trigo, alubias y guisantes para la cosecha de esta temporada, que estos días ha quedado dañada por los pesticidas que arrojan aviones israelíes.

«Nuestras granjas afrontan un gran ataque israelí a todos los niveles, principalmente cuando los aviones esparcen pesticidas sobre nuestros cultivos, dañándolos enormemente», dice a Efe este campesino, que depende de sus tierras como sustento para él y sus siete hijos.

Mil metros cuadrados de cultivos colindantes con la frontera quedaron afectados la semana pasada, al igual que docenas de granjas, cuyos propietarios denuncian agresiones a sus terrenos y plantaciones.

Fuentes del Ejército israelí aseguraron a Efe que las fumigaciones se llevan a cabo exclusivamente en el lado israelí de la línea divisoria y para limpiarlas de maleza por motivos de seguridad.

Los campesinos critican que, además de las fumigaciones, las fuerzas terrestres israelíes, respaldadas por tanques, excavadoras y vehículos blindados, «destrozan todo lo que encuentran en su camino» en sus incursiones en el territorio.

A esto se suma la penuria por la falta de lluvias, se queja Abu Rjeila.

Israel impuso un severo bloqueo a Gaza, donde se viven dos millones de palestinos, cuando en 2007 el movimiento islamista Hamás se hizo con el poder tras enfrentarse y expulsar a las tropas leales al presidente palestino, Mahmud Abás.

En estos diez años, Israel ha lanzado tres grandes ofensivas militares aéreas y terrestres que causaron gravísimos daños a todos los sectores de Gaza, desde la vivienda hasta la agricultura.

Tan pronto como Abu Rjeila y sus vecinos escuchan el zumbido de los aviones sobrevolando la zona y ven la llovizna de pesticidas, se paran, mantienen una distancia prudencial y observan con dolor, hasta que estos desaparecen y se acercan a comprobar los daños.

«Siembran muchos cultivos verdes, como patatas, trigo, cebada, habas y los guisantes, pero la ocupación israelí los rocía con aerosoles cada año bajo el pretexto de deshacerse de los arbustos de cerca de la valla fronteriza por razones de seguridad, lo cual no es nada convincente», explica a Efe Adham al Basyouni, presidente del Departamento de Gestión Integrada de Plagas del Ministerio de Agricultura en Gaza, en manos de Hamás.

Se trata, aclara, de «materiales químicos destructivos que no sólo queman las plantas verdes, sino que también dañan las semillas e impiden que crezcan en las próximas temporadas», por lo que «la destrucción es doble».

Las aeronaves israelíes, describen testigos en Gaza, sobrevuelan las granjas palestinas a una altura de unos 100 metros, a veces de 50, rocían exactamente en la zona limítrofe, vuelan hacia arriba y luego regresan y repiten el proceso varias veces.

«Rocían las lloviznas de productos químicos en un tiempo determinado con una determinadas condiciones climáticas, sobre todo cuando la dirección de los vientos va a nuestro lado, para asegurarse de que los pesticidas llegan directamente a los cultivos», denuncia Al Basyouni.

Maher Tabaa, relaciones públicas de la Cámara de Comercio de Gaza, dice a Efe que «Israel nunca se refiere a la situación humanitaria o lo que hace contra la economía y agricultura de la Franja y siempre trata de mostrar al mundo que combate a terroristas que ponen en peligro su seguridad todo el tiempo».

Tabaa cifra en dos mil millones de dólares las pérdidas para Gaza tan solo en 2016.

La organización de derechos humanos israelí Gisha denunció este año el daño sobre varios cultivos de espinacas que quedaron inservibles en enero y destacó que las operaciones de fumigación son estacionales.

Según el Ejército israelí, alrededor del mes de enero se fumiga «con herbicidas e inhibidores de la germinación en el perímetro del cerco» para «impedir cualquier uso para actividades terroristas» y «de acuerdo a las necesidades operativas».

«El material de pulverización utilizado no es perjudicial para el medio ambiente, porque la vegetación existente se marchita y previene el crecimiento de malezas», afirmó una portavoz.

fuente: EFE