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Transgénicos pueden consumirse sin miedo a problemas de salud: experto

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El escritor y divulgador científico español, José Miguel Mulet, recomendó comer sin miedo los alimentos y productos transgénicos o genéticamente modificados, ya que para que sean comercializados tienen que cubrir estrictas y exhaustivas regulaciones que garanticen el cuidado a la salud.

“La recomendación es que la gente tiene que comer sin miedo la comida, que coma lo que más le guste y que no se preocupen. Que intente comer sano y una dieta equilibrada, comer más fruta y verdura y hacer más deporte, que coman menos grasa de origen animal”, enfatizó.

“Que no se preocupen del origen de la comida si es orgánica, si es ecológica o transgénica, en general la comida en supermercados es segura”.

El profesor titular en la Universidad Politécnica de Valencia e investigador en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas, informó que él enfoca sus estudios en transgénicos y está en el desarrollo de variedades tolerantes a la sequía y al frío.

José Miguel Mulet es licenciado en Química y doctor en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad de Valencia, y este jueves presenta en la Feria Internacional del Libro (FIL), de Guadalajara, Jalisco, su más reciente libro de investigación: “Transgénicos sin miedo. Todo lo que necesitas saber sobre ellos de la mano de la ciencia”.

Afirmó que la información que llega a la gente sobre los productos transgénicos es falsa, y eso sucede por falta de una adecuada difusión científica que revela para qué son y para qué sirven, por lo que los activistas han aprovechado este vacío para mal informar sobre este tema.

Se ha divulgado por ejemplo, que los transgénicos son malos para la salud y que dependen de multinacionales, y para contrarrestar la información negativa el libro se presenta en dos partes: la primera la explicación técnica de qué es un transgénico y para qué sirve.

“Ahí digo que toda la vida hemos modificado la comida y los transgénicos nos permiten hacerlo de forma más científica. Y la segunda parte del libro abordo todo un debate social de los transgénicos, donde planteo por qué ha circulado tanta información sobre este tema y qué beneficios tiene, y por qué hay una campaña en contra de estos productos”, expuso.

Es la tercera ocasión que el científico y divulgador español viene a México y ha presentado otros libros en el país, y comentó que el primero fue uno muy crítico que se llamó “Los productos naturales; luego salió otro titulado “Come sin miedo”, sobre alimentación, y este jueves presenta este tema polémico en la FIL.

Comentó que los transgénicos se empezaron a cultivar en Europa y Estados Unidos hace 20 años, y el miedo surgió en Europa por una confusión de intereses, por una parte organizaciones ambientalistas que necesitaban un tema para explorar porque el de la caza de ballenas se agotaba, por ejemplo, y porque la primera empresa que tuvo los transgénicos listos fue Monsanto.

Y además en 1999, con la enfermedad conocida como de las “vacas locas”, a la gente le da miedo la comida, y esa crisis también la aprovechan los activistas para echarle la culpa a los transgénicos, cuando no tuvieron nada que ver.

El experto se refirió a que en México, por ejemplo, de donde es originario el maíz, por necesidades importa actualmente 33 por ciento de ese cultivo principalmente de Estados Unidos, y gran parte de esas importaciones es maíz transgénico.

“México no siembra maíz transgénico pero sí lo importa, y en 20 años no hemos tenido problemas de medio ambiente, y no los hemos tenido porque antes de salir al campo los transgénicos tienen extremadas pruebas de control”, explicó.

Resaltó que es falso que dañe a la salud de los seres humanos o de los animales, pues un producto transgénico, antes de salir al mercado, tiene que superar más pruebas que cualquier otro alimento, y por ello son más seguros que cualquiera que no sea transgénico, porque su regulación es muy estricta.

“Un ejemplo, en un supermercado, hay quien puede comprar cacahuates, pero son tremendamente alérgicos, y hay personas que si lo comen se mueren. Y un transgénico antes de que salga al mercado hay que hacer pruebas de alergia.

“Sobre el mito de las trasnacionales, es verdad que había muchos transgénicos que dependían de esas grandes empresas, pero porque el proceso de autorización es tan caro que muchas empresas pequeñas no podían afrontarlo, y muchas de éstas han sido absorbidas por empresas más grandes”, relató.

Según el científico, ello ha sido en gran parte culpa de los activistas que han puesto “tantas trabas y leyes al desarrollo de la autorización que es casi imposible, pero no olvidemos que también hay investigación pública”.

Señaló que hay plantas transgénicas en el mercado que surgieron de investigación pública y no dependen de ninguna gran empresa, como el frijol resistente a virus que es comercializado en Brasil, y además no se debe de olvidar que una patente caduca a los 20 años, lo que da oportunidad de poder reproducirlo a precios más accesibles.

Actualmente, expuso, hay en el mercado productos transgénicos de soya, maíz, algodón y canola, y la principal ventaja de esos cultivos es para el agricultor, debido a que son resistentes a insectos y no usan herbicidas, y esa ventaja no se le transmite al consumidor.

“Ahora tenemos más alimentos, porque la tecnología se ha desarrollado, y ahora tenemos una piña que es color de rosa que es rica en antioxidantes. En España hemos desarrollado trigo, tomates que previenen el cáncer, y en Estados Unidos acaba de salir una manzana que no se pone negra, no se oxida con el medio ambiente al comerla”, abundó.

José Miguel Mulet añadió que cada vez habrá más desarrollos y será más difícil renunciar a esos productos, cuando vea el propio consumidor la utilidad y los beneficios que tiene.

fuente: NTX

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