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La meteorología adversa y el conflicto prolongado provocan estragos en la producción agrícola de Siria

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La producción de trigo cayó este año al mínimo en 29 años, con 1,2 millones de toneladas, cerca de dos tercios en relación al nivel de 2017. Ello obedeció a un período prolongado de clima seco al comienzo de la temporada agrícola, seguido de fuertes lluvias fuera de temporada, según la última Misión de evaluación de los cultivos y la seguridad alimentaria (MECSA), realizada de forma conjunta por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El conflicto en Siria también ha dañado vastas áreas agrícolas, desplazado a miles de agricultores y provocado un fuerte aumento en el coste de los insumos agrícolas.

Mientras que hay más personas desplazadas que regresan a sus hogares y la cifra de aquellas en lugares de difícil acceso ha disminuido en dos tercios, el informe estima que 5,5 millones de sirios siguen padeciendo inseguridad alimentaria y requieren algún tipo de ayuda alimentaria. Además, entre 500 000 y 800 000 personas en la gobernación norte de Idleb, podrían estar igualmente en situación de inseguridad alimentaria.

“Este año nos sentimos alentados por algunas mejoras en los niveles de seguridad alimentaria”, señaló Corinne Fleischer, Directora de País y Representante del PMA en Siria. “Sin embargo, el conflicto ha deteriorado gravemente los medios de vida y provocado un desempleo generalizado. La ayuda humanitaria continua a gran escala es esencial para evitar que las familias más vulnerables vuelvan a caer en la pobreza y el hambre. Mientras tanto, el PMA trabaja codo con codo junto a la FAO para ofrecer programas que creen oportunidades de empleo y medios de vida para empoderar a los sirios a medida que comienzan a recuperarse y reconstruir sus vidas y su país”.

“La recuperación agrícola es esencial para Siria, ahora y en el futuro”, indicó por su parte Mike Robson, Representante de la FAO en Siria. “La FAO se ha centrado –añadió- en evitar que la producción se colapsara durante el conflicto y participa en una serie de actividades en el país para apoyar el riego, la vacunación del ganado, la nutrición en los hogares y las iniciativas empresariales entre los desplazados”.

Si bien la mejora de la seguridad, la estabilidad y la reapertura de las rutas de suministro han hecho que los precios de los alimentos bajen alrededor del 40 por ciento en comparación con el año pasado, los precios siguen estando casi siete veces más altos que antes de la crisis. Con tasas de desempleo que alcanzan hasta el 60 por ciento, las familias se enfrentan a un poder de compra reducido, lo que restringe su capacidad para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

Desafíos para los agricultores

Las condiciones meteorológicas adversas han hecho que tan solo se recolecte este año el 38 por ciento de la cosecha de trigo en las zonas de secano. Los campesinos la han calificado como la peor temporada agrícola que recuerdan en Al-Hasakeh, la región noreste que normalmente suministra casi la mitad del trigo del país.

La cebada -cultivo más tolerante a la sequía-, tuvo un mejor resultado, pero la producción cayó a su nivel más bajo desde 2008. Según el informe -basado en entrevistas y encuestas, así como en datos satelitales y gubernamentales-, los agricultores se quejaron de la disponibilidad esporádica de agua, del alto coste del combustible para hacer funcionar las bombas de riego y de la escasez de maquinaria para la labranza.

A medida que el gobierno recupera el control del territorio y las estaciones de bombeo, ha comenzado la labor de restaurar las plantas de tratamiento de agua y los canales de riego. Sin embargo, los trabajos pueden tardar años en completarse.

El conflicto en Siria ha tenido un alto coste en el sector agrícola, como se evidencia en el acceso limitado a las semillas, algo que planteará un “grave problema” el próximo año, según el informe de la FAO y el PMA. Para la siembra, muchos agricultores dependen del grano guardado de sus propias cosechas limitadas. A causa de la mala cosecha de cereales de este año, la calidad de las semillas para volver a sembrar a fines de este mes será probablemente baja, con un efecto negativo en cadena previsto para el próximo año.

Hay también una limitación de otros insumos y equipos clave (fertilizantes, combustible subsidiado, plaguicidas, tractores que funcionen, silos de grano, molinos harineros y almacenes). El tamaño de la cabaña ganadera -aunque ha disminuido en cerca de la mitad de sus niveles de 2011-, se ha estabilizado en comparación con el año pasado, pero es probable que las malas cosechas conduzcan al sacrificio de animales, a medida que suben los precios de los piensos.

Aprovechar la tendencia positiva de la seguridad alimentaria

Las conclusiones de la MECSA subrayan que los niveles de seguridad alimentaria han mejorado ligeramente en Siria el último año, debido a una mayor seguridad y un mejor acceso a los mercados. Sin embargo, siguen existiendo áreas que generan gran inquietud y donde el conflicto permanente provoca nuevos desplazamientos.

La ayuda alimentaria ha sido un salvavidas para la población afectada por el conflicto en todo el país y seguirá siendo necesaria a medida que las personas desplazadas regresen gradualmente a sus hogares, según los expertos de la FAO y del PMA. Casi uno de cada cuatro hogares experimenta un bajo consumo de alimentos, incluido el acceso limitado a micronutrientes clave. Las más afectadas son las familias desplazadas, los repatriados y los hogares encabezados por mujeres.

Según el informe, la disminución de los niveles de ayuda externa podría ser una grave amenaza para los recientes avances en la seguridad alimentaria, a menos que haya una recuperación económica y un crecimiento sustanciales.

El PMA ayuda actualmente a unos 3 millones de personas y planea hacer un cambio gradual desde la ayuda alimentaria en general -en forma de raciones alimentarias-, a programas más basados en los mercados, donde éstos sean funcionales y las rutas de suministro seguras. Esto tendrá el beneficio adicional de estimular el mercado local. Durante los próximos dos años, es esencial explorar opciones para fomentar la recuperación y el desarrollo de redes de seguridad nacionales, centrándose en las comunidades más vulnerables, invirtiendo en iniciativas de almuerzos escolares y aumentando las actividades de subsistencia basadas en la resiliencia.

Los programas de la FAO ayudaron a los agricultores a cultivar suficiente trigo para alimentar a otros 1,7 millones de personas en 2017, a mantener a raya a las enfermedades del ganado y están contribuyendo a reconstruir la infraestructura agrícola y las oportunidades de generación de ingresos, así como apoyando a los microhuertos y otras iniciativas de producción en pequeña escala entre los refugiados sirios en países vecinos.

El informe sobre Siria asegura que los próximos dos años serán cruciales para reconstruir las vidas y los medios de subsistencia en todo el país.

fuente: FAO