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Hacia un comercio internacional de plantas y semillas más seguro

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El organismo internacional que supervisa la sanidad vegetal ha dado un gran paso adelante con la aprobación de una nueva norma mundial para tratar de garantizar que el comercio internacional de plantas y semillas, además de seguir siendo muy rentable, sea a la vez más seguro.
El órgano rector de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), la Comisión de Medidas Fitosanitarias (CMF), aprobó la norma en su 12ª reunión que concluyó ayer en Incheon, República de Corea.
En un mundo globalizado, los alimentos y productos agrícolas están en continuo movimiento. Los buques navegan constantemente de un puerto a otro, transportando cada año más de 500 millones de grandes contenedores de acero con todo tipo de mercancías, con rumbo a todos los rincones del planeta.
Lamentablemente, en alguna ocasión ese cargamento puede esconder algún que otro polizón: plagas agrícolas que, una vez en tierra, pueden devastar los cultivos: desde orugas lagartas a caracoles africanos gigantes u hormigas argentinas. El rápido crecimiento del comercio agrícola a través de los mercados virtuales está agravando la situación, dificultando que los países puedan garantizar que todos los envíos – ya sean grandes o pequeños – no contengan insectos ni enfermedades.
Y el riesgo de la propagación de plagas a través de las semillas genera especial inquietud. A diferencia de otros productos agrícolas destinados al consumo -como trigo, cebada o lentejas-, las semillas generan mayor preocupación: al estar destinadas a la siembra, existe un peligro mayor de que cualquier plaga que contengan pueda asentarse y propagarse tras ser plantadas.
Hacer frente a esta amenaza es una tarea muy compleja
Las empresas productoras de semillas suelen realizar programas de mejoramiento en muchos países para poder obtener más de una cosecha cada temporada. Estas semillas se envían a todos los rincones del planeta y se limpian, tratan, ensayan y envasan antes de ser vendidas y reenviadas, a veces tras haber estado almacenadas durante largos períodos de tiempo. Su destino final puede resultar desconocido en el momento de exportarlas desde el país de origen.
Todo esto hace muy difícil -si no imposible- tener en cuenta todos los requisitos fitosanitarios de importación de los países que finalmente adquirirán las semillas.
Al proponer enfoques normalizados para la evaluación de riesgos y la realización de ensayos, la nueva norma ayudará a armonizar la forma en la que los países abordan las dificultades del comercio internacional de semillas, facilitando así este comercio -valorado en unos 12 000 millones de dólares EEUU anuales– y asegurando al mismo tiempo que los envíos garantizan el suministro de alimentos para una creciente población mundial.
Proteger las plantas: vital para alimentar a un mundo hambriento
La FAO reconoce que la labor de la CIPF es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Proteger la salud de las plantas del mundo pasa por lograr una agricultura sostenible, crear resiliencia frente cambio climático, proteger la biodiversidad y facilitar el comercio seguro.
“Debido a que la CIPF es la única organización que establece normas de salud fitosanitaria reconocidas por los gobiernos y que facilitan el comercio internacional, las decisiones adoptadas serán esenciales para proteger aún más los recursos vegetales mundiales, el fundamento mismo de la vida”, afirmó Kundhavi Kadiresan, Subdirectora General de la FAO y Representante Regional para Asia y el Pacífico. “De hecho, -añadió- la visión de la FAO de un mundo sin hambre sólo puede hacerse realidad con plantas sanas y libres de plagas reglamentadas”.
“Estas normas, basadas en el consenso, son la forma más eficaz de prevenir la introducción y propagación de plagas vegetales en nuevos entornos, y evitar consecuencias devastadoras para las plantas, así como para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el comercio”, señaló por su parte Jingyuan Xia, Secretario de la CIPF.
Paralelamente, la Comisión de Medidas Fitosanitarias continúa estudiando directrices para un sistema regulador de las importaciones y una serie de tratamientos que evitan que las plagas penetren en los embalajes de madera, así como métodos para impedir que las moscas de la fruta afecten a los cítricos.
La CMF busca también la aprobación de su propuesta para que 2020 sea declarado formalmente Año Internacional de la Sanidad Vegetal, después de que el Consejo de la FAO haya dado luz verde a un proyecto de resolución con este objetivo.
fuente: FAO

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