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Hablemos de rotación de potreros

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La mejor forma de manejar los potreros es haciendo un pastoreo rotacional, es decir teniendo varios potreros y rotando los animales entre ellos.
Nos dice el Manual Práctico del Ganadero (Fedegán, 2010) que la rotación se fundamenta en los siguientes dos conceptos básicos:
  1. Los pastos almacenan en la parte baja de sus tallos (cerca de la raíz) las reservas que les sirven para iniciar nuevamente el crecimiento luego de ser pastoreados o cortados.
  2. Para crecer, el pasto además de contar con las reservas mencionadas, necesita energía; esta energía proviene del sol y la planta la captura a través de las hojas que actúan como paneles solares. Por esta razón, cuando al pastorear o cortar la pradera se dejan las hojas inferiores, la planta crece con mayor rapidez.
Por lo anterior, en los sistemas rotacionales se habla de 2 (dos) periodos: El de pastoreo (o de ocupación) durante el cual los animales cosechan el pasto, y el de descanso en el que la pradera tiene la oportunidad de crecer y acumular nuevamente reservas.
El Periodo de Pastoreo
El pastoreo debe hacerse cuando el forraje tiene más de 7% de proteína, porque de lo contrario el consumo voluntario de materia seca se reduce
De manera general, una buena época para introducir los animales es cuando máximo un 30% de la pradera esté florecida.
Se estima que las pérdidas por pisoteo pueden estar alrededor del 20% cuando los periodos de descanso son cortos y se pastorea en franjas, pero pueden llegar al 40% cuando el descanso es largo y los potreros son grandes, debido a que el ganado camina mucho mientras reconoce el potrero y también porque el pasto está más alto y hay abundante cantidad de forraje disponible.
Cuando se tienen asociaciones de gramínea/leguminosa, es necesario mantener un buen balance entre las especies, en esta forma se mejora la calidad del forraje producido y aumenta la producción animal.
Para conseguir lo anterior, hay que ajustar los periodos de descanso, tanto si la leguminosa sobrepasa el 50% del forraje existente en la pradera, como cuando su proporción está por debajo del 15%.
En el primer caso es necesario alargar el tiempo de descanso, para que la gramínea se vuelva menos apetecible para el ganado, que consume más leguminosa y disminuye su proporción; en el segundo caso de debe disminuir el periodo de descanso para que los animales consuman más gramínea.
El Periodo de descanso
Todos los forrajes, una vez pastoreados, comienzan a formar tejidos (tallos, hojas, raíces, etc.) y requieren de un tiempo adecuado para acumular nuevamente reservas en la parte baja de la planta, gracias a lo cual se pueden repetir periódicamente los ciclos de pastoreo, sin que se ponga en peligro la supervivencia de la misma.
El período de descanso que requiere cada pasto varía con el clima, el tipo de suelo, el manejo que se da al potrero (riego, fertilización, tipo de pastoreo, etc.) y la época (invierno o verano).
Durante la época de verano la capacidad de carga disminuye, independientemente del manejo que se dé al potrero, lo que obliga a tomar las previsiones del caso con la debida anticipación, para evitar que se sobrepase la capacidad de carga de la explotación ya sea disminuyendo el número de animales o programando la producción de heno, ensilaje u otros suplementos.
El sobrepastoreo puede producirse tanto en invierno como en verano, pero es en esta última época en que se afecta más la pradera, dejando el suelo descubierto y cuando llegan las lluvias se produce erosión.
Fuente: ContextoGanadero