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Chapingo reta al Estado para demostrarle que la UACh genera políticas públicas que sí sirven al campo

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 La Universidad Autónoma Chapingo que dirige Sergio Barrales Domínguez, acordó con organizaciones campesinas de distintas corrientes políticas impulsar el mercado interno en el medio rural con producción nacional, cerrar la puerta a las importaciones y a las semillas transgénicas.

Incluso, la UACH retó al Estado Mexicano “para demostrarle que Chapingo y los campesinos tienen la capacidad de generar políticas públicas. Que nos dejen la comunidad más pobre de este país o el estado que necesite el desarrollo agrícola y si nos dejan el país, mucho mejor porque estamos capacitados para generar programas de extensionismo, de capacitación, de investigación, de organización para la producción”.

En un reconocimiento tácito de parte de las agrupaciones campesinas sobre la necesidad de aceptar la vinculación académica, técnica y productiva que ofrece la Universidad Chapingo para rescatar el agro nacional ante la crisis y abandono que este reporta, las autoridades académicas ofrecen más de 20 de proyectos productivos de vinculación que han demostrado eficacia y alto rendimiento en la producción de alimentos.

Así, en el marco del Encuentro Nacional de Dirigentes, Campesinos e Indígenas, celebrado en el Auditorio “Álvaro Carrillo”, de la Universidad Autónoma Chapingo, autoridades académicas y campesinas analizaron la realidad del medio rural en 4 mesas temáticas donde los resultados principales son el impulso de la agricultura familiar con base en la agroecología y el aumento de los volúmenes de producción para bajar las importaciones. 

Los liderazgos campesinos representados por la CNPA-MN, CCC, CNPA, UNORCA, UGOCP, UNIMOSS, CIOAC “José Dolores López”, entre otras, aceptaron que en México existe una “alerta sanitaria” por obesidad y diabetes pero culparon al Estado de ello al distorsionar la cultura alimentaria mexicana con la introducción masiva, desde hace tres décadas, de comida “chatarra” proveniente de la Unión Americana, situación que agarró más fuerza con los acuerdos comerciales como el TLCAN.

Al respecto, Edgar López, de la Dirección Académica y en representación del Rector, Sergio Barrales Domínguez, aseguró los “chapingueros seguirán apoyando a los más necesitados” y éstos están en el medio rural en pobreza extrema y alimentaria.

Está claro, dijo, de qué lado está la Universidad Chapingo desde hace décadas y sobre todo de qué lado está la Rectoría pues en donde “hay vendavales más fuertes en contra del campo” de tal suerte que seguirá en apoyo de las causas justas así como de la izquierda por convicción y razón de ser de dicha institución académica. 

Por su parte, Pedro Ponce Javana, Subdirector de Servicios y Extensión Académica de la UACH, recordó que desde 1984 la Universidad tiene una razón de ser por lo que ahora, en pleno siglo XXI, urge reivindicar sus valores: contribuir, desarrollar y generar innovaciones y técnicas para los más necesitados.

De tal suerte que, agregó, “por instrucciones del Rector se impulsará una política universitaria de vinculación con organizaciones campesinas para la producción de alimentos porque como lo sabe el Secretario de Agricultura, José Calzada Rovirosa, “en la UACH hay profesionales bien capacitados y él está claro que no vamos a permitir la siembra de transgénicos”.

Asimismo hizo un llamado a la integración con los campesinos para presentar propuestas y aportar al desarrollo económico y local con el apoyo de las organizaciones campesinas para otorgar esquemas como biodigestores, cosecha de agua de lluvia, producción de alimentos sin agroquímicos, rescate de semillas nativas de maíz, etc.

Incluso, retó al Estado Mexicano “para demostrarle que Chapingo y los campesinos tiene la capacidad de generar políticas públicas. Que nos dejen la comunidad más pobre de este país o el estado que necesite el desarrollo agrícola y si nos dejan el país, mucho mejor porque estamos capacitados para generar programas de extensionismo, de capacitación, de investigación, de organización para la producción”.

En tanto, Ernesto Ladrón de Guevara, en representación de la UNORCA, indicó que es importante la relación entre la academia y las organizaciones campesinas para impulsar la producción nacional toda vez que el panorama para el próximo año se avecina preocupante ya que las amenazas del Presidente Electo de Estados Unidos, Donald Trump van en serio.

Indicó que la revisión del TLCAN y el rotundo no al ATP por parte del mandatario norteamericano serán realidad por lo que el movimiento campesino debe estar alerta ante esta posición facista con el impulso del mercado interno y de la producción nacional que se aleje del modelo agroexportador e importador que actualmente existe porque invertimos diez veces más para este último esquema.

Por su parte, Max Correa Hernández, Secretario General de la CCC, dijo que el nuevo reto para el campo ante una nueva guerra comercial obligará a las organizaciones campesinas a unificarnos y a hacer alianzas estratégicas con las universidades para enfrentar un proyecto de sustitución de importaciones y de fortalecimiento del mercado interno.

En tanto, consideró, el Estado estará obligado a cerrar filas con las organizaciones campesinas e indígenas para enfrentar esta contingencia ya que de detener el flujo de más de 20 mil millones de dólares en remesas anuales de nuestros paisanos, eso va a tener un impacto económico y social para muchas comunidades del país y también la balanza comercial se verá afectada si se cierra el paso a las exportaciones.

Para Francisco Jiménez Pablo, dirigente de la Comisión Ejecutiva de la CNPA MN, consideró que ante un entorno económico complicado para el próximo año el movimiento campesino debe ir por una reingeniería del gasto social donde el Estado voltee a ver al medio rural.

Es momento, dijo, de que las políticas agropecuarias reactiven el mercado interno y concrete una reforma campesina con carácter social que permita garantizar la soberanía alimentaria.

José Narro Céspedes, Presidente de la CNPA, consideró que además de los problemas internos que tiene el medio rural se avecina un problema serio con la política económica y de migración de Estados Unidos ya que además de deportados, México padecerá un freno de las exportaciones y de las inversiones  extranjeras así como más desempleo y “en 2017 veremos el arribo de por lo menos  un millón más de connacionales deportados que demandarán empleo”.

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